Tanto Colom (izq.) como Pérez Molina están convencidos de que ganarán las elecciones.
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Casi seis millones de guatemaltecos eligen este domingo un nuevo presidente en segunda vuelta, bajo la sombra de la violencia y el temor a que hayan disputas por los resultados. Hasta ahora, la jornada de votación está transcurriendo con normalidad.
Así lo confirmó uno de los dos candidatos que disputan la presidencia, el postulante de derecha Otto Pérez Molina, un militar retirado que promete "mano dura" contra el crímen en el país y que cuenta con una ligera ventaja según las últimas encuestas.
Ante el bajo nivel de participación, confirmado por las autoridades guatemaltecas y los observadores nacionales e internacionales, Pérez Molina pidió que el pueblo saliera a votar, puesto que, según dijo, la abstención no fomenta la democracia.
El líder del Partido Patriota (PP), Pérez Molina se mostró confiado en la victoria, a pesar de que su principal rival, el empresario de centroizquierda Álvaro Colom, obtuvo más votos en la primera vuelta.
También éste dijo estar seguro de que su partido, la Unidad Nacional de la Esperanza, ganará. Al emitir su voto, Colom insistió en que la forma de abordar los problemas de seguridad en el país es creando empleos.
"Hemos aplicado mano dura durante 50 años y ha causado más de 250.000 víctimas en una guerra sucia", dijo.
Los comicios están tan reñidos que la misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) advirtió que teme "la actitud que adopte el bando perdedor en caso de que el resultado sea muy apretado".
En la primera vuelta de la elecciones realizada el pasado 9 de septiembre, ninguno de los dos obtuvo más del 50% de los votos necesario para proclamarse presidente.
Violencia
Temor a la violencia a pesar de la masiva presencia militar que habrá durante los comicios.
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A la incertidumbre del resultado se suma el clima de violencia imperante que, para muchos analistas, refleja el poder del narcotráfico en Guatemala.
Han habido al menos cinco muertos de carácter político desde la primera vuelta.
Y otras 50 personas murieron antes de la primera votación, entre candidatos, activistas e incluso parientes de quienes participan en el proceso.
Tan grave es la situación, que el periodista José Carlos Marroquín se vio obligado a renunciar como jefe de estrategia de Colom el pasado 12 de octubre y este jueves abandonó el país ante las amenazas de muerte que ha recibido.
Promesas
Tanto Colom como Pérez Molina acuden a los comicios con la promesa de luchar contra la violencia y la pobreza que afectan al 56% de la población.
El ingeniero Colom, quien se postula por tercera vez, ofrece un plan para crear dos millones de empleos y rescatar a 200.000 niños del hambre y el abandono.
Además, promete implementar una estrategia para prevenir la delincuencia, en un país donde los asesinatos son pan de cada día.
De ganar, Colom convocará a la "unidad nacional y la reconciliación (...) como preámbulo a la gobernabilidad del país", según afirmó en una reunión con corresponsales extranjeros.
Reconciliación
Por su parte, Pérez Molina, quien representó al Ejército guatemalteco en las negociaciones con la guerrilla izquierdista que condujeron a la firma de los Acuerdos de Paz de 1996, se presenta a las elecciones con el lema "Mano dura".
Pero aseguró, en un encuentro con corresponsales, que su gobierno sería civil y no militar y que buscará "consensos y acuerdos mínimos (...) con todos los sectores sin hacer ninguna diferencia", además de promover la reconciliación.
El general prometió cumplir los compromisos de los acuerdos de paz todavía pendientes, como el pago de indemnizaciones a las víctimas de la guerra.
Los centros de votación abrirán sus puertas a las 07:00 de la mañana hora local (13:00 GMT) y cerrarán a las 18:00 (00:00 GMT).
Las autoridades electorales tienen previsto ofrecer resultados definitivos a última hora de la noche del domingo o primera hora de la madrugada del lunes.