Fox, bajo la lupa del congreso y el asedio de los medios.
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Vicente Fox, investigado por supuesto enriquecimiento ilícito, perdió la compostura en una entrevista de televisión y pierde ahora su "Hummer", una lujosa camioneta que le había sido asignada para su seguridad.
Ante el escándalo que rodea a Fox, una orden de su sucesor, el actual presidente, Felipe Calderón, acaba de cancelar todos los contratos de comodato de los vehículos propiedad del gobierno.
Fox se queda sin camioneta y con los medios de comunicación encima, que no han dejado de asediarlo con preguntas sobre sus propiedades.
En una entrevista para el Canal 52 de Telemundo, que realizaba durante su reciente gira por Estados Unidos, Fox tachó al conductor de mentiroso y calumniador y lo desafió a investigar de forma directa.
El entrevistador, Rubén Luengas, lo cuestionaba sobre las propiedades de Marta Sahagún, esposa de Fox, y en particular sobre el rancho La Estancia, ubicado en Guanajuato, México.
El intercambio fue ríspido y sólo duró unos tres minutos antes de que Fox se levantara de su asiento y calificara de "vulgar" a Luengas.
El ex presidente aseguró en su sitio de internet que atendió "puntualmente y con franqueza" las preguntas que le hicieron durante las entrevistas que realizó en Estados Unidos
Desplome
La pesadilla de Fox comenzó hace un mes cuando una revista mexicana publicó fotografías de su rancho recién remozado que levantaron interrogantes sobre el origen de su patrimonio.
Fox niega las alegaciones de enriquecimiento ilícito.
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El revuelo fue tal que la Cámara de Diputados creó una una comisión especial para investigar la legalidad de la riqueza del ex mandatario.
Fox asegura que sus posesiones y dinero son fruto de su trabajo, pero su imagen se ha desplomado.
El derrumbe de una estatua que apenas se había erigido en su honor en el estado de Veracruz por parte de manifestantes furiosos viene a reflejar el actual predicamento foxista.
Analistas mexicanos apuntan que el Fox dicharachero y simpático, que en julio de 2000 pusiera fin a la hegemonía de 70 años del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se ha esfumado junto con su habilidad para manejar a los medios.