Correa acusó al parlamento ecuatoriano de ineptitud.
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Tras una maratónica sesión, el congreso ecuatoriano decidió defender su vigencia y rechazar los reiterados pronunciamientos del presidente Rafael Correa y de su partido Alianza País, que plantean disolver el actual parlamento.
La sesión reservada duró poco más de ocho horas y concluyó la madrugada de este jueves, con una resolución adoptada por 82 de los 88 diputados presentes.
"Acudiremos ante las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos para defender la democracia ecuatoriana", dijo el parlamentario Andrés Páez de la Izquierda Democrática.
Elegidos
El legislador señaló que la Asamblea Constituyente de plenos poderes, que se instalará a principios de noviembre, no tiene la facultad legal para disolver el Congreso.
"Los parlamentarios fuimos elegidos para cuatro años y se debe respetar el mandato del pueblo", sostuvo, mientras tanto, el diputado Ramsés Torres del movimiento indigena Pachacutik.
Torres aseguró que la tarea asignada a la Asamblea es reformar el marco institucional y redactar una nueva constitución.
Añadió que la vigencia de las decisiones que adopte están sujetas a la aprobación del pueblo, en el referendo ratificatorio que deberá realizarse luego de concluido su trabajo.
Según las proyecciones del escrutinio de las elecciones del pasado domingo, el movimiento oficialista alcanzaría unos 80 de los 130 escaños de la Asamblea Constituyente.