El narcotráfico es un grave problema que azota a Río de Janeiro y sus alrededores.
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Las autoridades del estado brasileño de Río de Janeiro despidieron a un jefe de policía, luego de la detención de 56 agentes a su cargo por sus supuestos vínculos con narcotraficantes.
El comandante del batallón, José da Silva Macedo, fue destituido luego de que sus hombres fuesen acusados de recibir cerca de US$1.500 semanalmente por no investigar los delitos cometidos en dos favelas del sector de Duque de Caxias.
"Capturamos a traficantes y jefes de drogas e informantes y comenzamos a identificar policías involucrados en recibir dinero", explicó Andre Drumond, un comandante de la policía del estado.
A los efectivos también se les acusa de advertir a los líderes de pandillas sobre allanamientos inminentes y de dejar en libertad a pandilleros sin que se les haya sometido a juicio.
También se emitieron órdenes de arresto contra tres agentes del mismo batallón.
Duque de Caxias es una zona que tiene altos niveles de delincuencia, muchas veces asociados al tráfico de drogas.
En 2006, 75 policías del estado fueron arrestados luego de una investigación similar.
Río de Janeiro tiene uno de los índices de homicidio más altos del mundo, de alrededor de 40 de cada 100.000 personas por año.
La mayor parte de los actos violentos suceden en áreas marginales y pobres, pero a veces se extiende a zonas populares y turísticas.