La obligatoriedad de la educación religiosa en Colombia fue adoptada en diciembre de 2006.
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La obligatoriedad de la educación religiosa en Colombia, adoptada en los colegios públicos y privados desde diciembre de 2006, ha causado controversia en un Estado que la Constitución define como aconfesional, aunque muchos de los habitantes del país se declaran católicos.
El ministerio de Educación ordenó que todos los establecimientos educativos de Colombia ofrezcan en sus currículos "el área de educación religiosa como obligatoria y fundamental".
Al ser una clase de carácter fundamental, su reprobación podrá hacerles perder el año escolar a los alumnos.
El gobierno del presidente Álvaro Uribe, no obstante, dice que esa enseñanza no debe estar circunscrita "a ningún credo ni confesión religiosa" y que ninguna persona estará "obligada a recibirla".
Debate social
El decreto expedido por el ministerio de Educación permite que los padres rehúsen expresamente que sus hijos reciban educación religiosa.
Según la Constitución Colombia es un país aconfesional, aunque mucha de su población es católica.
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Sin embargo, los estudiantes que no quieran tomar clases de educación religiosa tendrán que realizar actividades relacionadas con esa área, según la reglamentación adoptada por el ministerio de Educación.
La obligatoriedad de la educación religiosa en Colombia fue adoptada mediante un decreto cuyo texto surgió después de cerca de dos años de consultas con diferentes iglesias, entre ellas la Católica.
La medida fue aplaudida por diferentes iglesias colombianas, pero ha sido criticada por académicos y columnistas.
En contra
En diálogo con BBC Mundo, Mario Madrid-Malo, profesor universitario católico, dijo que "la Constitución prohíbe que en los establecimientos del Estado las personas sean obligadas a recibir educación religiosa".
Y añade que, contrario a lo que dice el decreto del ministerio de Educación, la Constitución Política les permite a las personas "rehusar en silencio, sin que estén obligadas a dirigir a las autoridades educativas peticiones de exoneración o dispensa".
Según Madrid-Malo, la reglamentación de la educación religiosa adoptada por el gobierno está contrariando lo que dice la Constitución.
"Esa educación sólo debe impartirse a los estudiantes que de modo expreso -ya representados por sus padres, ya por su propia iniciativa- manifiesten estar dispuestos a recibirla".
"Si la Constitución declara no obligatoria determinada área educacional, ella sólo debe abrirse a los que expresamente opten por aceptarla", dice.
Otros, como el columnista Ramiro Bejarano, dicen que "volver obligatorio el ofrecimiento de educación religiosa en un país católico es lo mismo que decretar el estudio forzado del credo mayoritario de la nación".
"Se necesita ser idiota para no advertir que, apoyados en ese decreto, todos esos colegios que, entre otras cosas, de la religión han hecho un negocio, ahora recuperarán la odiosa prerrogativa de imponer sus creencias a sus educandos", expresó.
A favor
Del otro lado de la argumentación, recientemente el sacerdote Alirio López salió en defensa del decreto ministerial.
Muchos colegios se quejan de que no hay suficientes profesores para impartir educación religiosa.
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"En ningún momento el Gobierno está obligando a implantar la cátedra dé la religión católica, evangélica, bautista o anglicana".
"El objetivo de la clase, dentro del compendio integral de materias y dentro de la formación integral del muchacho estudiante de básica, primaria y secundaria, es que tengan la oportunidad de conocer las culturas de las religiones", dijo López.
"Esa cultura religiosa ayuda mucho a tener una cosmovisión del mundo", aseguró.
Asimismo, la presidenta de la confederación nacional de colegios católicos, la hermana Blanca Castro, coincide con el sacerdote.
En su opinión, "la reglamentación adoptada por el ministerio asume la religión como un área del saber, no como una catequesis. Así, la educación religiosa pasa a ser parte de la cultura y de la historia, y no viola la libertad de conciencia".
"Yo no le afecto en nada las creencias a otras personas cuando le doy educación religiosa", le dijo a BBC Mundo.
Nueve meses después de adoptada la decisión, muchos colegios se quejan de que no hay suficientes profesores para impartir educación religiosa.
Otros no tienen muy claro qué hacer con los alumnos que no quieren recibir las clases, aunque la hermana Blanca Castro no tiene dudas:
"En los colegios católicos no hemos tenido problemas con alumnos que no quieran recibir la enseñanza religiosa. El problema ha sido en colegios públicos con algunos papás que no quieren que sus hijos reciban esa clase".