Skip to main contentAccess keys helpA-Z index
BBCMundo.com
OTROS IDIOMAS
English
Português
mas idiomas
Miércoles, 5 de septiembre de 2007 - 14:57 GMT
¿Por qué la invasión a Panamá?
Michael Shifter
Director, Diálogo Interamericano, Washington

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que George W. Bush no será recordado como un gran presidente en lo que respecta a sus políticas para América Latina.

Pero lo mismo no puede decirse de su padre, George H. W. Bush (1988 - 1992), quien hizo mucho para mejorar las relaciones interamericanas en temas como el comercio, la democracia, la deuda y la paz en Centroamérica.

Sin embargo, existe una excepción notable en la lista que, en retrospectiva, forman los grandes logros para el primer gobierno estadounidense después de la Guerra Fría.

La invasión militar de Panamá de 1989, definida por la captura y la detención del gobernante de facto Manuel Antonio Noriega, tuvo todos los rasgos de una intervención al estilo de la Guerra Fría. O para mencionar un ejemplo más reciente, la guerra en Irak.

El caso de Panamá

En Panamá, EE.UU. llevó a cabo el primer despliegue de tropas a gran escala desde Vietnam y una misión militar que coincidió con el fin de la Guerra Fría.

Al igual que en otras instancias de la diplomacia de las cañoneras, la invasión a Panamá fue completamente unilateral y una violación a las leyes internacionales.

Cualquier crítica a la invasión no significa, por supuesto, simpatía por Noriega, quien será en breve liberado de una prisión en Miami después de haber cumplido una condena de 17 años por tráfico de drogas y lavado de dinero, y que deberá responder por los mismos cargos en Francia.

El gobierno autocrático de Noriega, anclado en las Fuerzas de Defensa de Panamá, estaba en franca contradicción con la ola democrática que iba ganando terreno en ese momento en América Latina.

Es más, en ese entonces Washington tenía conocimiento de su participación en el tráfico de drogas.

Razones y factores

Pero, ¿por qué entonces el primer gobierno de Bush decide ir en contra de su misma agenda, más constructiva, para el resto de América Latina?

Es difícil saber, pero son varios los factores que parecen haber contribuido. Un hecho es significativo: Noriega había estado en la nómina de la CIA en los años 70 y 80, pero terminó trabajando con dos de los principales adversarios de Washington en la región: el cartel de Medellín y el gobierno cubano.

Noriega logró irritar a las autoridades estadounidenses jugando para ambos bandos. Gracias al apoyo con el que contaba dentro de la CIA y las divisiones internas del gobierno estadounidense, el presidente panameño creía que EE.UU. nunca sería capaz de utilizar la fuerza para sacarlo del poder.

El deseo de Washington de proteger el Canal de Panamá no hizo más que incentivar la postura desafiante de Noriega.

Si bien un tratado de 1978 establecía que el control del canal pasaría de manos de EE.UU. a Panamá en 2000, intereses económicos y estratégicos clave seguían estando en juego y por tanto se convirtieron en otro factor influyente a la hora de tomar la decisión de invadir el país centroamericano.

Además, el hecho de que las Fuerzas de Defensa de Noriega acosaban al personal estadounidense en el canal aumentó la preocupación en Washington.

Más justificaciones

Las políticas internas de Washington también cumplieron un papel en la decisión de enviar tropas a Panamá. Con la desintegración de la Unión Soviética y la emergencia de EE.UU. como único superpoder, los políticos de línea dura comenzaron a presionar a Bush para que reafirmara su poder, sobre todo a la luz de las repetidas provocaciones de Noriega.

Es más, durante su campaña presidencial de 1988, Bush puso énfasis en la lucha contra las drogas y las conexiones evidentes de Noriega y el narcotráfico le daban la posibilidad de mostrar que su posición frente a este tema era terminante.

Asimismo, le permitía contradecir la imagen de que era más débil que su predecesor, Ronald Reagan.

La percepción de Noriega sobre la burocracia estadounidense era correcta: estaban divididos en cuanto a usar o no la fuerza en Panamá. Pero finalmente, los argumentos a favor de una invasión militar ganaron terreno.

El legado

Lo interesante es que la mayoría de los líderes latinoamericanos fueron ambivalentes respecto de la invasión y la Organización de Estados Americanos (OEA) se negó a asumir una posición firme.

Dejando de lado los delitos indefendibles de Noriega, esta aceptación tácita se debió en parte a la enorme influencia de EE.UU. en Panamá durante el siglo XX.

Prevalecía la sensación de que la Casa Blanca estaba arreglando el lío que había creado más que instalando un nuevo régimen.

Es muy tentador pensar que desde la invasión de 1989, EE.UU. ha abandonado el hábito de intervenir militarmente en Centroamérica y el Caribe, (después de todo, en contraste con Panamá, el uso de la fuerza en Haití en 1994 fue aprobado por Naciones Unidas). Esperemos que así sea.

Y a medida que la saga de Noriega se desarrolla en Francia y la impopular guerra en Irak sigue su curso, es bueno reflexionar sobre la invasión ilegal de hace dos décadas que dejó una mancha en el récord de George H. W. Bush sobre su relación con América Latina.

NOTAS RELACIONADAS
Piden no extraditar a Noriega a Francia
23 07 07 |  América Latina
Panamá no negociará por Noriega
29 01 07 |  América Latina
Noriega
26 01 07 |  La Columna de Miguel
Noriega "regresará" a Panamá
24 01 07 |  América Latina

VÍNCULOS
El contenido de las páginas externas sugeridas no es responsabilidad de la BBC.




 

BBC MUNDO - PRODUCTOS Y SERVICIOS


banner watch listen