Según las primeras informaciones, cientos de casas Puerto Cabezaz quedaron destruidas o afectadas.
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Cada año la costa centroamericana se ve amenazada por huracanes y tormentas tropicales, aunque el puerto de la ciudad nicaragüense Puerto Cabezas siempre ha conseguido escapar indemne.
Hasta ahora. Este martes, poco antes del amanecer, el huracán Félix tocó tierra en Nicaragua como tormenta de categoría cinco, el más alto nivel en la escala Saffir-Simpson.
Con ello, la pequeña ciudad de calles de barro y casas de madera -también conocida como Bilwi- no pudo resistir los fuertes vientos, que llegaban a los 260 kilómetros por hora.
Desprevenidos
Según las primeras informaciones, cientos de casas en Puerto Cabezas quedaron destruidas o afectadas.
"Nos cogió desprevenidos. Este huracán realmente nos afectó y no sé cuanto tiempo nos llevará recuperarnos", le dijo a una radio local Reynaldo Francis, gobernador de la región autónoma del Atlántico Norte de Nicaragua.
La principal iglesia católica de la ciudad se derrumbó y los edificios gubernamentales también resultaron seriamente afectados.
Además, las calles se encuentran cortadas por árboles y postes de electricidad y teléfono caídos.
Rápido avance
El presidente Daniel Ortega declaró el estado de emergencia antes de que Félix tocase tierra.
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La lluvia todavía no ha cesado y existen temores a que haya inundaciones o corrimientos de tierra, mientras el viento, aunque menos intenso, todavía sopla.
Pero el peligro no impidió que la gente abandonase sus refugios tan pronto como el huracán pasó para comprobar los daños que éste había causado en sus casas y sus pertenencias.
Aunque esta vez Puerto Cabezas resultó afectada, el sentimiento general es que el daño podría haber sido peor.
El huracán Félix está siguiendo una trayectoria similar a la que siguió Mitch en 1998, el huracán que mató a al menos 3.000 personas en Nicaragua y cerca de 11.000 en todo Centroamérica, convirtiéndose en la tormenta atlántica más mortal de los últimos dos siglos.
Se afirma que la destrucción provocada por Mitch, que afectó Centroamérica durante casi una semana, envió a Nicaragua 50 años atrás en términos de desarrollo.
Félix se ha movido más rápidamente, afectando un área poco poblada cubierta de bosques y tierras bajas.
Temor a las inundaciones
Se teme por la suerte de dos barcos pesqueros y los 35 miembros de su tripulación.
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Dos barcos pesqueros con los 35 miembros de su tripulación que esperaron hasta el último minuto para regresar a Puerto Cabezas, han desaparecido.
"Tememos haberlos perdido", afirmó el gobernador Francis.
También es incierto el destino de muchos habitantes de las comunidades indígenas dispersadas por región autónoma del Atlántico Norte, la más pobre de Nicaragua.
Más de 12.000 personas fueron evacuadas antes de la entrada en tierra de Félix, aunque algunas personas se negaron a abandonar sus hogares pese a encontrarse en la trayectoria prevista para el huracán.
Mientras la lluvia sigue cayendo, hay temores a que las inundaciones destruyan las plantaciones, que son todo lo que tienen.
Además, esta región se encuentra cubierta de densos bosques y no hay carreteras importantes, lo que dificulta asistencia.
No hay que olvidar que el fin de la temporada de huracanes todavía está lejos.