El Gobierno boliviano dijo este miércoles que "si la cooperación de Estados Unidos no se ajusta a la política del Estado boliviano tiene las puertas abiertas".
El gobierno de Bolivia criticó la ayuda de EE.UU.
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La advertencia fue lanzada por el ministro de la Presidencia y brazo derecho del presidente Evo Morales, Juan Ramón Quintana, quien expuso los resultados de "una investigación" sobre los destinos de la cooperación de Estados Unidos.
Agregó que "no vamos a permitir ni un sólo día más que esta forma de cooperación empañe nuestra democracia conspire contra el derecho a la libertad de nuestro pueblo y, además, ofenda la dignidad nacional. No estamos dispuestos a ser patio trasero de ninguna potencia extranjera".
En el documento, Quintana sostuvo que ex autoridades de los gobiernos de Gonzalo Sánchez de Lozada, Carlos Mesa y Jorge Quiroga que el oficialismo considera neoliberales son funcionarios de la cooperación estadounidense.
Por ese motivo, el Gobierno considera que Estados Unidos financia a la oposición, tal como dijo el vicepresidente Alvaro García Linera.
Polémica ayuda
Además, el ministro Quintana mostró que sólo el 30% de la ayuda es bilateral, es decir, que permite la participación del gobierno boliviano, mientras que el otro 70% es de libre disponibilidad del gobierno de Estados Unidos.
Según Quintana, del total de la cooperación que es bilateral, el 70% regresa a Estados Unidos en el pago de sueldos, comisiones, consultorías y la contratación de fundaciones y organizaciones no gubernamentales.
Por ese motivo, considera que la cooperación de Estados Unidos es mínima, poco transparente y que no se ajusta a la ideología del gobierno boliviano.
"El gobierno nacional no va a seguir permitiendo intromisión alguna, peor formas de cooperación poco transparentes, que obedecen a una línea ideológica que contrastan con la voluntad popular, que ha decidido llevar adelante un proceso de cambio, que están siendo acosadas, interferidas por los efectos derivados de la cooperación de Estados Unidos", dijo Quintana.
Respuesta de Washington
La respuesta a estas declaraciones llegó desde Washington.
El portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Tom Casey, declaró que "no hay absolutamente nada de cierto en las alegaciones de que EEUU está utilizando sus fondos de ayuda para tratar de influir en el proceso político (de Bolivia) o para, de alguna manera, debilitar su gobierno".
El vocero aseguró que la cooperación está orientada a "necesidades humanitarias y de desarrollo básicas".
Las relaciones entre Estados Unidos y Bolivia son de permanente tensión desde que Evo Morales asumió el mando en enero de 2006.
El último incidente fue protagonizado por García Linera, quien acusó a Estados Unidos de emplear su cooperación en tareas de la oposición.
"Decisiones radicales"
Luego, el presidente Evo Morales anunció que tomará "decisiones radicales" en contra de los embajadores que se dediquen a hacer política en Bolivia.
La oposición reaccionó apuntando a Venezuela. Nosotros no estamos de acuerdo en que haya injerencia externa en asuntos internos pero no debe haber de ningún lugar, tampoco de Cuba, de Venezuela", dijo el senador de Podemos, Oscar Ortiz.
Por su lado, el jefe de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, consideró que "una vez que hay un paro contundente en seis departamentos del país vemos que el gobierno nuevamente usa estas medidas distraccionistas".
En la misma línea se pronunció el analista Juan Carlos Urenda, quien dijo que "es una intención de poner cortinas de humo a los reclamos de más democracia".
Urenda fue citado por el ministro Quintana como uno de los funcionarios de la cooperación estadounidense y es, a la vez, asesor del Comité Pro Santa Cruz, uno de los principales opositores al gobierno.
Tanto Doria Medina como Urenda se refieren a la crisis política por la que atraviesa el gobierno de Morales.