Arellano lidera un movimiento de padres indocumentados amenazados con la deportación.
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Elvira Arellano, una activista mexicana que luchaba por permanecer en Estados Unidos al lado de su hijo -que tiene la ciudadanía estadounidense- fue deportada a su país.
El caso de Arellano atrajo atención internacional cuando en agosto de 2006 se refugió en una iglesia metodista de Chicago para evitar ser separada de su hijo Saúl, de ocho años de edad.
Arellano permaneció en la iglesia hasta la semana pasada, cuando viajó a Los Ángeles para promocionar la reforma migratoria en distintos centros religiosos.
Tanto Elvira Arellano como su hijo adquirieron prominencia con su campaña a favor de mantener unidas a las familias de los inmigrantes ilegales.
En noviembre pasado, Saúl visitó el congreso estadounidense para pedir que su madre no fuera deportada
Riesgo
El sábado, antes de ser arrestada, Arellano era conciente del riesgo que corría al abandonar la iglesia metodista de Chicago.
Mientras era detenida, Arellano conversó con Saúl, lo calmó y le dio una bendición.
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"Inmigración me considera una persona fugitiva y han dicho que en el momento que ellos quieran van a arrestarme y deportarme", dijo poco antes de su detención.
Poco antes de ser deportada, Arellano pudo conversar brevemente con su hijo y calmarlo.
El pequeño está ahora a cargo del pastor de la iglesia donde buscaron refugio.
Una batalla de larga data
La batalla personal de Arellano contra la deportación comenzó hace 10 años, cuando por primera vez ingresó a Estados Unidos bajo identidad falsa, residió en el estado de Washington y fue deportada a México.
Más tarde regresó a Estados Unidos, y se mudó a Illinois. Allí, trabajó como limpiadora en un aeropuerto y dio a luz a Saúl.
En 2002 fue detenida y sentenciada por trabajar con un número falso de Seguridad Social, y el año pasado debía entregarse a las autoridades, pero en cambio se refugió en la iglesia.