Chavez asegura que tiene el apoyo de "una inmensa mayoría".
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Todos los medios venezolanos están enfocados en el análisis de la propuesta reforma constitucional que hizo el presidente Hugo Chávez.
Reelección y extensión del período presidencial. Eliminación de la autonomía del Banco Central. Nuevas formas de propiedad "social" y respeto a la propiedad privada. La nueva Fuerza Armada Bolivariana y su carácter "antiimperialista".
Son los principales puntos del análisis que se empieza a hacer de la propuesta presentada la noche del miércoles el presidente Hugo Chávez ante una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional.
Las reacciones varían según el lado del espectro político en el que se milite y así, mientras algunos aplauden la idea de la reelección indefinida como garantía de estabilidad, otros la critican como demostración de una supuesta intención del presidente Chávez de prolongar su mandato.
Aunque Chávez aseguró que sólo "el 10% de la constitución", 33 artículos, serían modificados, los cambios son numerosos y profundos.
La reforma introduce las bases para el desarrollo de un estado "socialista", modificaría el ordenamiento geográfico-administrativo y las formas de gobierno sobre el territorio.
Con el discurso presidencial se resolvió el misterio de los últimos meses sobre el alcance de la reforma.
Pese a que muchas de las cosas presentadas eran ya manejadas con mayor o menor exactitud en los medios, la polémica arranca sobre bases concretas.
Primeras reacciones
Y es en los medios justamente donde se han empezado a producir las primeras reacciones, sobre todo por parte de la oposición.
"Un discurso dramático para el destino de la república, dijo Germán Escarrá en entrevista en un programa en Radio Caracas Televisión para quien el presidente busca perpetuarse en el poder.
Escarrá, un abogado constitucionalista, fue uno de los principales asesores del presidente Chávez cuando en 1999 promovió la redacción de la Constitución Bolivariana actualmente vigente. Poco después se distanció de la llamada revolución bolivariana.
"El presidente en su discurso fue enmascarando lo que definitivamente es el estado del socialismo autoritario y enmascara también un golpe de estado a la democracia", dijo Escarrá al asegurar que la vía de la reforma no es la que correspondería para los cambios propuestos, sino la de la asamblea constituyente.
Escarrá asegura que se hace un "fraude al poder originario del pueblo" y descarta la idoneidad del referéndum aprobatorio que se haga al final del proceso.
En general, voceros de la oposición consultados por BBC Mundo han coincidido en que no es necesaria una reforma constitucional, sino el desarrollo del texto que rige desde hace 8 años.
Esperar para analizar
En cambio para el diputado Oscar Figuera, del Partido Comunista de Venezuela, la propuesta de reforma "coincide con los que consideramos es la ruta que debe seguirse para la transformación revolucionaria de la sociedad venezolana".
En entrevista en la televisora estatal Venezolana de Televisión, Figuera destacó del proyecto presidencial la idea de reducir la jornada laboral a 6 horas de trabajo.
Simpatizantes de Chavez se reunieron fuera de la Asamblea Nacional
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"No hay razones para que alguien diga que la reducción de la jornada de trabajo pueda significar una amenaza a su beneficio. Lo que va a significar es una mejor distribución de lo que nosotros como trabajadores producimos".
En cambio, otro aliado del presidente, el diputado Ismael García, secretario general de Podemos, dijo en entrevista con la cadena de noticias Globovisión que era necesario un tiempo para hacer el análisis.
"No puedo decirte sobre cuál o tal tema vamos a asumir tal o cuál posición", explicó García, quien anunció que este fin de semana su partido tendrá reuniones para considerar el proyecto de reforma.
Tras la reelección del presidente Chávez en diciembre pasado Podemos se ha puesto a medio camino entre la oposición y el gobierno.
Aunque oficialmente es parte de la coalición de gobierno parece resentir algunas ideas como la de fundirse en el futuro Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV.
Efecto fragmentador
El tema de la reelección indefinida, exclusiva para el presidente, parece molestar a partidos como Podemos que tiene varios gobernadores y alcaldes, algunos de los cuales se han enfrentado públicamente al presidente Chávez en meses recientes.
Algunos analistas consideran que uno de los posibles efectos políticos del proyecto reformista será la redefinición de la coalición gubernamental.
El mismo presidente Chávez ha venido exigiendo a sus aliados "definiciones" e incluso los ha calificado de opositores en más de una ocasión, particularmente por la negativa de algunos a unirse al PSUV.
Aunque nominalmente la Asamblea Nacional fue seleccionada entre partidarios del presidente, por el boicot que hizo la oposición a las elecciones parlamentarias de 2005, algunos parecen distanciados del "proceso revolucionario".
Pero aún en el caso de que la plataforma oficialista se fragmente, y partidos como Podemos entren en franca oposición al gobierno, el presidente Chávez seguirá contando con suficientes partidarios en la Asamblea como para garantizar la aprobación de su proyecto sin demasiadas modificaciones.
¿Y la oposición?
A la oposición en cambio sólo le queda esperar a que terminen esas discusiones para tratar de influir en la campaña que precederá al obligatorio referéndum para la aprobación de la reforma constitucional.
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DEBILIDAD
Aunque la oposición representa un 40% de la población no tiene mecanismos para influenciar el desarrollo de las leyes, o en este caso, la reforma constitucional.
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En Venezuela no hay diálogo entre los dos extremos del espectro político. El gobierno no suele tomar en cuenta las observaciones o las críticas que se le hacen desde la oposición a la que tilda de "golpista" y "lacaya del imperio"
Aunque los opositores representan un 40% de la población -tomando en cuenta los resultados de las presidenciales de diciembre de 2006- no tiene mecanismos para influir el desarrollo de las leyes, o en este caso, la reforma constitucional.
La dirigencia opositora también podría tener problemas para motivar una base electoral frustrada por años de derrotas electorales al hilo.
Una buena parte de ellos desconfía del sistema electoral y consideran que hay una influencia muy fuerte del poder ejecutivo sobre las otras instancias de poder, lo que puede dificultar la movilización del electorado opositor.
Si se cumplen los plazos que se han impuesto los diputados esa consulta debería estar realizándose a fines del 2007 o principios del 2008.