El acto por el 26 de julio tuvo lugar en Camagüey, a 600 kilómetros al este de La Habana.
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Por primera vez desde que llegó al poder en 1959, el presidente de Cuba, Fidel Castro, no asistió a las festividades del 26 de julio, día que marca el inicio de la Revolución. El tradicional discurso de celebración fue pronunciado por su hermano Raúl, quien ejerce como mandatario interino desde hace un año.
En el plano internacional, el general Raúl Castro afirmó que Cuba sigue preparándose militarmente para enfrentar una eventual agresión de Estados Unidos y que durante el último año más de un millón de cubanos han recibido entrenamiento.
De sus palabras se traduce que La Habana descarta ya cualquier posibilidad de diálogo con la actual administración estadounidense y apuesta por iniciar negociaciones con los futuros inquilinos de la Casa Blanca.
"La nueva administración que surja tendrá que decidir si mantiene la absurda, ilegal y fracasada política contra Cuba o acepta el ramo de olivo que extendimos", discutiendo "en pie de igualdad" el diferendo, dijo.
También se dirigió, sin mencionarla explícitamente, a la Unión Europea afirmando que "nuestro pueblo no cederá un ápice ante intento de presión o chantaje de país o grupo de países alguno ni hará la más mínima concesión unilateral".
Salario mínimo
Raúl Castro -quien también es ministro de Defensa- se dirigió a sus conciudadanos con un discurso que podría calificarse de realista con respecto a la situación del país y a sus posibles soluciones.
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La nueva administración que surja tendrá que decidir si mantiene la absurda, ilegal y fracasada política contra Cuba o acepta el ramo de olivo que extendimos
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Lo más destacado e inédito de las palabras de Raúl Castro en el día en que se celebran los 54 años del comienzo de la revolución cubana, fue el reconocimiento de que el salario que perciben los cubanos no es suficiente para cubrir sus necesidades básicas.
"El salario aún es claramente insuficiente para satisfacer todas las necesidades, por lo que prácticamente dejó de cumplir su papel de asegurar el principio socialista de que cada cual aporte según su capacidad y reciba según su trabajo", expresó.
Dijo, además, que todos estos problemas se estaban estudiando pero alertó que no habría soluciones espectaculares y que cualquier aumento salarial debería ir acompañado de un crecimiento de la producción.
Este punto resulta muy interesante porque es la primera vez que se acepta públicamente la insuficiencia del salario, además de afirmar que esto conlleva a los ciudadanos a cometer "indisciplinas".
Inversión extranjera
Otro aspecto destacable fue el anuncio de que "estudiamos lo referente al incremento de la inversión extranjera, siempre que aporte capital, tecnología o mercado para así aprovechar la contribución que ésta pueda hacer al desarrollo del país".
Aclaró que no debían repetirse errores del pasado y que en adelante se hará "trabajando con empresarios serios y sobre bases jurídicas bien definidas que preserven el papel del Estado y el predominio de la propiedad socialista".
Afirmó que "lo único que no cuestionará jamás un revolucionario es nuestra decisión de construir el socialismo", sin embargo, dijo que habrá que "transformar concepciones y métodos" que han sido ya superados por la vida.
Con estos planteamientos, el presidente interino abre la puerta para la realización de cambios en el país y sitúa el límite de los mismos en que se realicen dentro de un proyecto socialista.