Parecería haber un cambio de actitud hacia el gobierno colombiano en Washington.
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Este no ha sido un buen día para el presidente colombiano Álvaro Uribe, quién está en Washington tratando de ganar apoyo en el Congreso estadounidense para la ratificación del Tratado de Libre Comercio y el Plan Colombia.
"A caballo regalado no se le mira el colmillo", dijo el mandatario cuando los periodistas reunidos en el capitolio le preguntaron sobre la propuesta de un congresista demócrata para reducir por lo menos en un 10% los fondos del Plan Colombia.
Esa propuesta todavía no se concreta, pero refleja con claridad del cambio de actitud hacia Álvaro Uribe en Washington.
Incluso, mientras el mandatario se reunía con legisladores en un edificio contiguo en el Congreso, varios grupos de defensa de los derechos humanos, apoyados por congresistas, criticaron duramente la visita presidencial.
"Mr. Uribe, viene demasiado pronto. Regrese el próximo año", señaló la congresista Jan Schakowsky.
Derechos humanos, derechos humanos...
Según esa legisladora, el gobierno de Uribe tiene que demostrar que está comprometido a defender los derechos laborales y castigar a los que mataron sindicalistas, antes incluso de considerar un acuerdo comercial con EEUU.
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Sigue volviendo, porque no le gusta el mensaje que está oyendo: derechos humanos, derechos humanos y derechos humanos
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La rueda de prensa la inició el representante Phil Hare, quién ha sido un sindicalista por varios años, y dijo sin tapujos "si hubiera nacido en Colombia, seguramente no estaría aquí".
Hare dijo que no se le podía premiar a Colombia por ser el país con el más alto índice de sindicalistas muertos en el mundo y por eso, aseguró, el TLC, sólo se aprobará "por encima de mi cadáver".
Por su parte el congresista James McGovern dijo que Uribe "sigue volviendo, porque no le gusta el mensaje que está oyendo: derechos humanos, derechos humanos y derechos humanos".
Sin desánimo
Además de palabras, este jueves se anunció, coincidiendo con su llegada a Washington, que las familias de 173 personas asesinadas en las regiones bananeras de Colombia presentaron una demanda multimillonaria en un tribunal federal estadounidenses contra la firma Chiquita Brands International.
La cancillería incluyó en la agenda de Uribe a congresistas críticos con su gobierno.
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Los abogados de los familiares aseguran que esta compañía financió a paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que "en los últimos 10 años, han asesinado a más de 10 mil personas".
Pero Uribe no se deja desanimar por los contratiempos y aseguro que "esto no es de estar haciendo evaluaciones sino de un trabajo con toda la constancia".
Por eso en cada encuentro explica las grandes mejorías que se han logrado durante su gobierno, no sólo en menos violencia, pero en una mejor calidad de vida para muchos colombianos.
Mal ambiente
"Es curioso que sus críticos en Washington olviden la gran popularidad de Uribe en su propio país, ¿no?", comentó un periodista que cubre la visita, sorprendido ante el mal ambiente que percibió contra el mandatario.
Por su parte, la cancillería trató de incluir en su agenda a congresistas que se han mostrado duros con Uribe.
Uno de ellos fue Patrick Leahy, presidente del subcomité de operaciones exteriores del Senado, quién congeló la entrega de unos US$55 millones a Colombia, hasta que el Departamento de Estado explique cómo es que llegó a la conclusión de que esas fuerzas no violan los derechos humanos.
El viernes Uribe está en Nueva York, donde participará en la entrega de un premio al ex presidente Bill Clinton.
Antes de regresar a su país, se encontrará también con Charles Rangel, el demócrata que preside el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes.