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Lunes, 28 de mayo de 2007 - 16:10 GMT
"Nuestro crimen: querer trabajar"
Lourdes Heredia
Lourdes Heredia
BBC Mundo, Washington

Mario Aguilar muestra fotos de sus hijos, que debió dejar en EE.UU. cuando lo deportaron
Los inmigrantes y sus familias esperan con ansiedad una definición del Congreso.
Esta semana el Congreso de los Estados Unidos se encuentra en receso por el Día de los Caídos, que se celebra hoy lunes 28 de mayo.

Sin embargo, los legisladores dejaron un tema pendiente que tendrán que retomar en cuanto regresen a Washington: la reforma migratoria.

Esta legislación ha sido criticada tanto por conservadores como por grupos pro-inmigrantes y ha ocasionado uno de los debates más encendidos en el pleno del Senado.

El tema es tan polémico y complejo que los legisladores no han logrado ponerse de acuerdo.

Los expertos advierten en que llevará mucho tiempo lograr una legislación que solucione el problema de la inmigración de indocumentados.

Pero mientras el debate continúa, los 12 millones de indocumentados que viven en este país y sus parientes esperan con ansiedad que se logré alguna resolución que les permita trabajar y vivir con sus familias.

Perseguidos
Un niño hijo de inmigrantes pide soluciones
Aunque muchos niños nacieron en EE.UU., no se considera esto a la hora de deportar a sus padres.

"Queremos que se logré una reforma para que paren las redadas y la gente pueda hacer sus trámites y vivir tranquilamente. Si la gente viene a trabajar, es porque aquí hay un mercado", dijo a la BBC Marino Córdoba.

Córdoba forma parte de Casa Maryland, una organización formada por refugiados centroamericanos que ayudan a los inmigrantes.

Otro activista, Jorge Medina de la asociación Hondureños Unidos, relató a la BBC que en todas partes de EE.UU. la comunidad hispana se siente amenazada por las continuas redadas de las autoridades en busca de indocumentados.

"Hay historias muy tristes. Señoras que las detienen en las fábricas donde trabajan y ya no pueden ir a recoger a sus niños que se quedan esperando en la escuela", señaló Medina.

"Muchos de esos niños además son estadounidenses porque nacieron aquí, pero eso no lo toman en consideración a la hora de deportar a los padres", explicó.

Desafiantes

Pese al miedo, en una esquina a las afueras de Washington se reúnen todos los días hombres de todas partes de América Latina en busca de trabajo.

"¿Que vamos a hacer?, tenemos que comer, y yo tengo que mandarle plata a mi tata porque le fallan los riñones y necesita la hemodiálisis cada semana o se me muere", le cuenta a la BBC Herber.

El problema de no tener papeles es que no tenemos derechos. A veces nos tratan peor que a sus animales
Carlos

A este inmigrante el "sueño americano" ha sido más amargo que dulce y dice que incluso ha sido golpeado después de trabajar todo el día en espera de un pago previamente pactado.

"El problema de no tener papeles es que no tenemos derechos. A veces nos tratan peor que a sus animales", cuenta por su parte Carlos.

El propio presidente, George W. Bush, ha dicho que es necesario arreglar el problema de las personas que viven en la sombra, no sólo para evitar abusos de los indocumentados, sino también para tener un registro de quién vive en este país por razones de seguridad.

Sin embargo, los más difíciles de convencer sobre la necesidad de lograr una reforma migratoria que incluya un camino para la legalización de la gente que ya está aquí son los miembros del partido de Bush, los republicanos.

Violaron la ley
George W. Bush, presidente de EE.UU.
El partido de Bush considera que amnistiar a los indocumentados es "premiarlos" por violar la ley.

Los grupos conservadores argumentan que los indocumentados han violado la ley estadounidense al entrar al país de manera ilegal y por lo tanto no se les puede "premiar" con una visa o con la ciudadanía.

Este grupo insiste en que eso es una "amnistía", aunque muy pocos pueden cumplir con los trámites para lograr una visa, y muchos menos logran cumplir las condiciones para la ciudadanía.

Incluso el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, expresó su frustración ante la posición inflexible de algunos congresistas: "Tengo la impresión de que para algunas personas, la única cosa que no sería amnistía es la deportación masiva".

El problema de fondo, sin embargo, es que los políticos conservadores son sólo un eco de lo que piensan algunas comunidades en EE.UU.

Criminales

Sólo hace falta escuchar las noticias y los comentarios de las cadenas estadounidenses para darse cuenta de que el sentimiento anti-inmigrante está de moda.

En Internet pasa lo mismo.
La frontera entre Estados Unidos y México a la altura de Nogales
La sociedad civil se organiza en EE.UU. para cubrir las "lagunas" de ineficiencia del gobierno.

Un grupo que se autodenomina "No invaders" (No a los invasores), creó incluso una página para "exponer a los ilegales" y publica periódicamente fotos, nombres y detalles de aquellas personas que ellos creen indocumentados, como si fueran criminales.

El propósito de esta exhibición, dice en la página, es exhortar a los ciudadanos "cansados de la ineficiencia" del gobierno, a controlar la inmigración ilegal por medio de la denuncia.

Existe un sin número de grupos, como los "minuteman" que también abogan por detener la inmigración de indocumentados a través de la "vigilancia cívica".

En un sondeo publicado recientemente por la Universidad de Quinnipiac, en Nueva York, el 84% del total de encuestados dijo que los beneficios del estado (educación y salud) debería darse sólo a las personas que estén legalmente en los EE.UU.

"Este sondeo refleja las preocupaciones locales sobre inmigrantes que se reúnen en las esquinas de las calles, esperando encontrar trabajo, o atestados en viviendas ilegales", manifestó Maurice Carroll, director del Instituto de Encuestas de la Universidad Quinnipiac.

Ni blanco ni negro

El nivel de sentimiento anti-inmigrante, sin embargo, difiere en cada estado y es más agudo donde la población siente que su vida diaria se ha visto afectada.

Juan Carlos Vázquez, en Los Angeles cree que su situación va a empeorar
Muchos de los etiquetados como "sin papeles" sólo quieren trabajar.

"Es frustrante cuando intento comprar algo y no me entienden en inglés. Me encanta que vengan a vivir aquí, pero por lo menos deberían hacer un esfuerzo para adaptarse", me dijo un día una muchacha en el metro de Nueva York.

Este comentario no es poco común, pero inmigración no es
un tema "negro o blanco", como bien enfatizó a la BBC el profesor de sociología de la Universidad de California Rubén Rumbaut.

"Los inmigrantes quieren hablar en inglés, pero muchas veces el propio sistema los limita. Aquí hay mucha ambivalencia", señaló el profesor.

Para José, quién llegó del Salvador hace 3 años y espera en la esquina a que llegue un empleador, poco le importan los estereotipos.

Él asegura que lo único que le importa es ganar lo suficiente para poder pagar los estudios de sus hijos.

"No es fácil señorita. Nada fácil. Pero que quiere que le diga... Mi único crimen es querer trabajar", dijo a la BBC.

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