Se cree que los narcotraficantes han ordenado los asesinatos recientes de varios policías.
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El gobierno mexicano cree en la estrategia que ha emprendido para combatir a la delincuencia organizada en el país, concretamente el narcotráfico.
El presidente Felipe Calderón y sus ministros están convencidos de que van por buen camino y les ganarán la batalla a los narcos, aunque no se atreven a precisar en qué tiempo ocurrirá eso, o al menos cuando se podrá ver una reducción en la intensa violencia que vive México en estos momentos.
El panorama que las autoridades pintan de la situación de seguridad pública relacionada con el crimen organizado no es nada halagador.
El diagnóstico le sirve al gobierno de sustento para justificar la actual estrategia que en esta materia ha emprendido desde diciembre pasado: la militarización de los operativos de seguridad.
Según datos que proporcionó a la prensa extranjera el propio Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, en México se enfrenta al crimen organizado con un esquema desarticulado.
No hay coordinación entre las 1.661 corporaciones de policías que operan en el país.
Estrategia
Además de esto, el gobierno admite que la delincuencia organizada "está infiltrando a las corporaciones de policía" y que la mayoría de éstas "tienen un rezago estructural y tecnológico de más de 30 años".
La estrategia que se planteó el gobierno para la lucha contra la delincuencia incluye la concentración en una sola dependencia de todas las policías, con la idea de que se pueda enfrentar de manera integral la prevención, la investigación y la persecución de los delitos.
El gobierno también quiere profesionalizar a las organizaciones policiales.
Eso, según dicen los funcionarios gubernamentales, para evitar la corrupción de los agentes policiales y su posible deserción hacia grupos delictivos, algo que ya ocurre con demasiada frecuencia.
La otra estrategia es desarrollar un sistema de información confiable e interconectado entre los diferentes organismos que manejan información de inteligencia, para así poder coordinar acciones conjuntas que sean más eficaces.
Ojo por ojo
Las propias autoridades admiten que, en su momento, se subestimó el poder de los carteles.
Y parece que al pulpo del crimen organizado le salen cada vez más tentáculos.
El secretario García Luna admitió, por ejemplo, que fue un error pensar que los carteles dejarían de funcionar si se encarcelaba a sus jefes.
Según dijo, el enemigo es más fuerte de lo que se creía y utiliza eficientemente las nuevas tecnologías.
Al parecer, el gobierno está convencido de que esta renovada violencia del narcotráfico hay que combatirla con más violencia, y el esquema de acción es el de la ofensiva.
Sin plazo
En una conversación con los corresponsales extranjeros, el secretario García Luna desestimó las insistentes preguntas que se le hicieron sobre hasta cuándo permanecerá el ejército en la calle combatiendo a los narcos.
"Los engañaría si les doy una fecha exacta. Eso no es posible. La apuesta del gobierno es que sea a corto plazo", dijo.
Y en lo que se refiere a si el gobierno tiene planteado cambiar la estrategia dado el alto número de personas muertas desde que comenzaron los operativos -casi 1.000- la respuesta fue igual de contundente.
"Eso es precisamente lo que el crimen organizado busca, que el gobierno repliegue sus fuerzas, pero no vamos a dar ni un paso atrás", frase que repitió varias veces.
Así las cosas, la guerra continúa y el temor de muchos es que, en lugar de disminuir, la narcoviolencia aumente cada día más.