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Miércoles, 9 de mayo de 2007 - 10:57 GMT
El Papa viaja a Brasil
Max Seitz
Max Seitz
BBC mundo, enviado especial a Sao Paulo

Un vendedor ambulante ofrece revistas católicas en San Paulo
La llegada del Papa se hace sentir desde hace días en las calles de Sao Paulo.
En medio de una gran expectativa de los fieles y enormes desafíos, el papa Benedicto XVI llega este miércoles a Brasil, en su primera visita como pontífice al país con más fieles católicos en el mundo.

Este viaje de cinco días será también el primero al continente americano, donde se concentran la mitad de los más de mil millones de católicos que hay en el mundo.

La visita de Benedicto XVI tendrá como ejes centrales la misa de canonización del primer santo brasileño de nacimiento, Fray Galvao, el viernes, y la inauguración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en el santuario mariano de Aparecida, a 167 kilómetros de Sao Paulo, el domingo.

Esta basílica, dedicada a la santa nacional de Brasil -Nuestra Señora de Aparecida-, es uno de los mayores templos de la fe católica en el mundo.

Allí también el Papa celebrará misa, y tanto a Aparecida como a la canonización de Fray Galvao se espera que asistan un millón y medio de personas.

Reunión con Lula

Benedicto XVI aborda el avión que lo conduce a Brasil
El Papa estará en Brasil hasta el domingo
Por otra parte, el jueves el Papa conversará con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y tendrá una reunión ecuménica con líderes de otras religiones y un encuentro con jóvenes católicos en un estadio de Sao Paulo.

A este último evento asistirán unos 40.000 adolescentes enviados de más de 200 diócesis de Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay, Perú, Honduras y México.

El sábado Benedicto XVI visitará una granja de recuperación de drogadictos en Guaratinguetá, en las afueras de la ciudad, donde los bendecirá.

A sus 80 años, Joseph Ratzinger se trasladará de un sitio a otro en el "Papamóvil" o en helicóptero, en medio de un amplio dispositivo de seguridad.

En la víspera de su travesía, el pontífice definió a Sudamérica como el "continente de la esperanza" y encomendó su misión apostólica en Brasil a la Virgen María.

La presencia de Benedicto XVI en América Latina es considerada como uno de sus primeros gestos de aproximación al "rebaño" de esta región en dos años de pontificado.

"Grandes cambios"

Trabajadores finalizan las obras del altar en el estadio Pacaembú de Sao Paulo
El Papa celebrará misa en el estadio Pacaembú de Sao Paulo para miles de fieles.
Los desafíos que enfrenta el pontífice en su viaje a Brasil no son menores y pueden resumirse en las palabras de Geraldo Lyrio Rocha, quien la semana pasada fue designado presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de su país.

"La visita del Papa no es sólo una visita a Brasil. Es una visita a América Latina expresada en la conferencia episcopal que inaugurará", dijo Lyrio Rocha.

"Desde la última reunión de obispos de la región, realizada en Santo Domingo en 1992, el mundo, la religiosidad y América Latina sufrieron grandes cambios y la Iglesia debe ponerse al día".

Uno de las transformaciones a las que se refiere Lyrio Rocha es la disminución numérica de los católicos en favor de las iglesias evangélicas, que proponen lo que consideran una relación más directa con Dios, prometen salud y prosperidad económica, y tienen un culto más festivo.

Según el último censo realizado en Brasil, un 74% de los brasileños eran católicos en 2000, contra un 15% de evangélicos.

Sin embargo, un sondeo divulgado recientemente por el Instituto Datafolha, del diario Folha de Sao Paulo, indica que en 2007 el 64% de los 88 millones de habitantes del país se declaran católicos.

Teólogo Flavio Pierucci
Benedicto XVI encontrará un catolicismo en declinación numérica relativa y conciente de lo que está ocurriendo.
Teólogo Flavio Pierucci
Es más: proyecciones del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística indican que la cifra de evangélicos ha trepado a un 20% de la población.

"Es crucial que el Papa marque el rumbo a seguir en este tema", dice a BBC Mundo el padre Antonio Manzatto, de la arquidiócesis de Sao Paulo.

"Algunos creen que el movimiento carismático dentro de la Iglesia Católica, cuyo culto tiene un atractivo similar al de los evangélicos, es la única fuerza capaz de frenar la pérdida de fieles que buscan respuestas en otras confesiones".

Por su parte el teólogo Flavio Pierucci, de la Universidad de Sao Paulo, afirma que, en Brasil, Benedicto XVI encontrará un catolicismo en declinación numérica relativa y conciente de lo que está ocurriendo.

"Se trata de una situación enteramente nueva. Cuando Juan Pablo II visitó el país, no existía esa conciencia en los fieles brasileños", recuerda.

Menos fervor, inequidad social

El padre Manzatto añade que otro de los desafíos del Vaticano es la disminución de la práctica religiosa y, para él, la visita del Papa puede ser una gran ayuda en este sentido.

"Creo que la presencia de Benedicto XVI y su predicación van a aumentar por un tiempo el entusiasmo de los católicos respecto de su pertenencia a la Iglesia y su experiencia de fe", especula.

Aquí, precisamente, se pondrá a prueba la personalidad de Ratzinger, ya que seguramente no podrá eludir la comparación con Juan Pablo II. Los observadores dicen que, para ganar los corazones de los fieles brasileños, deberá emular la efusiva prédica pastoral de su antecesor.

Campaña contra el aborto en el área que visitará el Papa en Sao Paulo
Se espera que el Papa hable sobre temas polémicos como aborto, divorcio y sexualidad.
¿Pero será esto posible teniendo en cuenta su actitud más distante que la de su antecesor? Muchos aquí en Brasil prefieren esperar y ver.

"De todas manera, creo que el desafío más importante de la Iglesia Católica en Brasil y en América Latina continúa siendo la justicia social", subraya el padre Manzatto.

"Sólo con equidad es posible que nuestros pueblos tengan vida en Cristo, como dice el lema de la conferencia de Aparecida", completa.

Benedicto XVI está consciente de este problema, ya que antes de su partida expresó su preocupación por los "dramáticos desequilibrios sociales" que sacuden a la región.

Más allá de los desafíos de su visita, los analistas esperan que el Papa confirme el sello ortodoxo de su papado en temas como aborto, divorcio y homosexualidad.

También se prevé que, como Juan Pablo II, rechazará doctrinas como la Teología de la Liberación, la cual tiene mayor comunión con las fuerzas de izquierda.



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