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Martes, 1 de mayo de 2007 - 12:12 GMT
"Los cambios no son tan radicales"
Redacción
BBC Mundo

Francisco Panizza - LSE.
Experto del LSE explica a la BBC los cambios en países de América Latina.
Este primero de mayo Venezuela amanece escribiendo otra página de su historia. En un sorpresivo anuncio, el presidente Hugo Chávez declaró que su país se retira del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI), dos de las instituciones mundiales más poderosas. A esto, se añade la decisión de nacionalizar los campos petroleros de la Faja de Orinoco.

¿Pero es esto efectivamente un nuevo amanecer? ¿O acciones por las que habrá que pagar en el futuro? Más aún, este escenario parece reproducirse en otros países de América Latina.

¿Por qué y con qué objetivo? BBC Mundo conversó con Francisco Panizza, profesor de ciencias políticas de la London School of Economics, LSE.


¿Por qué esta decisión ahora de retirarse del BM y el FMI?

Lo primero que tenemos que decir es que es una medida que tiene un contenido altamente simbólico y con pocas consecuencias prácticas, porque Venezuela realmente no precisa ni del Fondo Monetario Internacional ni del Banco Mundial.

Yo creo que este anuncio responde a una estrategia del presidente Chávez de Venezuela, con una mezcla de lo simbólico y efectivo, de radicalizar la revolución, de llevarla a lo que él llama el Socialismo del siglo XXI.

Si bien esta decisión, como usted dice, no tiene una consecuencia práctica, la pertenencia a estas instituciones ha venido a entenderse como que ser miembro de ellas es estar integrado a una comunidad internacional.

Efectivamente, ahí creo que radica la importancia que tiene esta medida porque de alguna manera estas instituciones son las anclas del proceso de globalización capitalista que el mundo entero está experimentando.

Y entonces, al tomar esta medida de retirarse de estas instituciones, lo que está haciendo el presidente Chávez es un abierto rechazo a un tipo de modelo de desarrollo, a un tipo de globalización que él y otros mandatarios de América Latina están desafiando.

Además de este anuncio de retirarse del BM y del FMI, también está la nacionalización de los campos petroleros de la Faja del Orinoco. ¿Qué está pasando en Venezuela en su opinión?

Creo que las dos medidas tienen que tomarse en su conjunto como esta estrategia de radicalización del proceso político y económico en Venezuela.

Habiendo dicho eso, de vuelta a la nacionalización de los campos del Orinoco, es un poco menos de lo que aparece en el papel.

Porque efectivamente lo que hace no es expulsar a las compañías multinacionales que manejan la explotación de esos campos, sino establecer una asociación entre la compañía estatal de Venezuela, PDVSA, y esas compañías para hacer la explotación.

Y esas compañías, creo que, en muchos casos, todavía van a hacer muy buenos negocios en Venezuela.

¿Usted cree que Venezuela corre algún tipo de riesgo con estas situaciones que por ahora parecen no tener mayores repercusiones prácticas?

Sin duda ese es el gran interrogante. La historia ha mostrado que los precios del petróleo oscilan fuertemente a lo largo del tiempo y sería muy sorprendente que no llegaran a bajar en algún momento en el futuro.

Y ahí es cuando se va a ver cuáles son las consecuencias reales de estas opciones que en este momento son largamente simbólicas. Es decir, en qué medida Venezuela va a ser capaz de mantener este proceso cuando no disponga de los recursos petroleros tan fuertes como los tiene ahora.

Pero esa es una pregunta que creo que Chávez la tiene con un cálculo y piensa que construyendo una base política, con una base social de apoyo muy fuerte a la revolución será capaz de afrontar tiempos tal vez más difíciles.

Abriendo un poco más el análisis a la situación regional, profesor Panizza, este martes 1 de mayo también coincide con el primer año de la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia y se espera que el presidente Morales anuncie más nacionalizaciones. ¿Cómo ve usted esto en el ámbito regional?

Sí, efectivamente lo que ha trascendido es que existiría una coordinación entre Chávez, Morales y tal vez Fidel Castro para una serie de anuncios muy importantes en este primero de mayo.

En el caso de Cuba, la importancia radicaría en la esperada reaparición de Castro. Y en el caso de Morales, sería el anuncio de más nacionalizaciones. Y eso le va dando una cierta forma al sueño y la iniciativa de Chávez, el ALBA, como una alternativa a otros procesos de integración que son más de libre mercado.

Pero también, más allá que las medidas no son tan radicales como aparecen, yo diría que estamos viendo un proceso que tiene algo de revolucionario en esos países. No una revolución sangrienta, pero una revolución que está transformando las sociedades de esos países.

Ciertamente es un proceso con líderes muy visibles, con posiciones muy específicas. Pero, ¿qué nos dice esto de la construcción de culturas democráticas, más allá de posturas ideológicas que pueden tener o no el apoyo de los pueblos en cada país?.

Tenemos que hacer distinciones importantes. En el caso de Cuba no existe la democracia. En los casos de Venezuela y de Bolivia, son realidades bastantes diferentes porque en Venezuela el presidente Chávez ha adquirido una concentración del poder que no tiene Morales en Bolivia.

Morales tiene una oposición regional muy fuerte, tiene que pactar en la constituyente; tiene partidos de oposición que funcionan en la asamblea y en ese sentido me parece que existen diferencias muy clara entre Bolivia y Venezuela.

Y me parece difícil que Morales pueda llegar a un proceso de concentración de poder como lo ha conseguido Chávez en Venezuela.

Finalmente, ¿qué mas cree que hay en esa caja de Pandora en América Latina?

Yo diría dos cosas, y quería enmarcarlo en relación al anuncio de Chávez. Lo que muestra este anuncio es el cambio enorme en las relaciones de poder en la región, donde a fines de lo años 80 y 90 el FMI y el BM tenían una presencia que algunos consideraban imperial, que dictaban las políticas en América Latina.

Ahora estas instituciones son prácticamente impotentes. Y no sólo en Venezuela sino en el resto de la región, porque la bonanza económica es no sólo de Venezuela sino de casi toda América Latina. En estos momentos prácticamente pocos países de la región necesitan del FMI.

Y también una América Latina muy plural que busca por caminos muy distintos en cada país alternativas al consenso de Washington de los años 90.

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