Los diputados suplentes que juraron como titulares apoyan el referendo de Correa.
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En un clima de aparente normalidad, el Congreso ecuatoriano sesiona en Quito con 28 nuevos diputados suplentes que juraron entre el martes y miércoles como titulares.
De este modo queda garantizado el quórum necesario para continuar las deliberaciones interrumpidas luego de que el Tribunal Electoral removiera a 57 legisladores a comienzos de este mes.
Los destituidos pertenecen a diferentes agrupaciones políticas opuestas al gobierno y esperan ahora que una resolución judicial del Tribunal Constitucional les devuelva los escaños.
Sus partidos, por otra parte, anunciaron tomar medidas disciplinarias contra aquellos diputados suplentes que accedieron a ocupar los asientos vacíos.
Mientras tanto, la policía mantiene un fuerte operativo de seguridad alrededor del edificio del Congreso, con órdenes estrictas de no permitir el acceso a los legisladores sancionados.
El referendo
El problema de fondo de esta crisis en el órgano legislativo ecuatoriano hay que buscarlo en la propuesta del presidente Rafael Correa de convocar a un referendo para conformar una Asamblea Constituyente.
La decisión del presidente del Congreso de destituir a medio hemiciclo fue aplaudida por el gobierno.
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Muchos esperaban que tal iniciativa chocara en el Congreso ya que ninguno de los cien parlamentarios electos a fines de 2006 pertenece al partido de gobierno.
Los suplentes asumidos como titulares, y otros que esperan jurar, pertenecen a otras agrupaciones pero se han manifestado favorables a las reformas del mandatario.
Este miércoles, siete de ellos no pudieron jurar porque se presentaron al recinto sin tener sus declaraciones juradas de bienes en regla.
Dudosa legalidad
En sus fundamentos para destituir a los 57 diputados, el Tribunal Electoral, los responsabilizó de interferir en la consulta popular convocada por Correa.
Partidarios de Correa gritan consignas contra los 57 diputados destituidos.
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La mayoría de los analistas coinciden que con esta decisión el mandatario tiene abierto ya el camino para concretar la convocatoria de una Asamblea Constituyente con plenos poderes.
Varios medios periodísticos indican que la mayoría parlamentara opuesta al gobierno pudo haber quedado definitivamente desmantelada con la toma de posesión de suplentes que ignoraron las órdenes de sus propios partidos.
Las editoriales de algunos diarios sugieren por otra parte que, aunque se ponga en duda la legalidad del procedimiento, se logró recuperar cierta estabilidad institucional y la esperanza de una salida a la crisis política.
No lo piensan así los 57 legisladores desplazados que esperan un recurso presentado al Tribunal Constitucional que, de ser favorable, podría dejar sin efecto las destituciones y juramentaciones y volver la situación a cero.
Mientras esto no ocurra, el Congreso sigue sesionando como si nada ocurriera ocupándose de asuntos que van desde régimen municipal hasta cultura y educación.