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Miércoles, 14 de marzo de 2007 - 19:15 GMT
Gira de "optimismo" y promesas
Lourdes Heredia
Lourdes Heredia
BBC Mundo, enviada especial a la gira del presidente de EE.UU.

George W. Bush y Rafael Calderón
Bush prometió abogar por una ley migratoria ante el Congreso de EE.UU.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush finalizó la gira por América Latina con la promesa de que su gobierno hará todo lo posible para que el Congreso apruebe una reforma migratoria.

"Me siento optimista, ¿qué más les puedo decir?", señaló Bush en conferencia de prensa junto al presidente mexicano Felipe Calderón, en la ciudad mexicana de Mérida.

Hasta ahora, el mandatario no ha logrado que los legisladores se pongan de acuerdo para aprobar una reforma que solucione el problema de los 12 millones de inmigrantes ilegales que viven en la sombra, y que en su mayoría son mexicanos.

Mientras tanto, las redadas y deportaciones de indocumentados siguen en aumento.

Obstáculos

El mayor obstáculo que ha tenido el mandatario para aprobar una reforma ha sido nada menos que su propio partido.

Varios legisladores republicanos insisten que no se puede "premiar" a ningún inmigrante indocumentado con la oportunidad de quedarse en territorio estadounidense, y proponen tratar como delincuentes a los que hayan llegado sin papeles.

Los demócratas, por su parte, han señalado que el problema es complejo, y tienen mayor disposición para crear una ley que tome en cuenta la tragedia humana de muchas de estas personas, que llevan años viviendo y trabajando duramente en EE.UU.

George W. Bush pasea r
Funcionarios estadounidenses dicen que la gira "reconectó" a EE.UU. con América Latina.

"Estamos ayudando para que los republicanos lleguen a un acuerdo y es tiempo de que los electores entiendan que nos interesa llevar a cabo una reforma", explicó Bush.

"No se trata de amnistía o de una nacionalización automática; tampoco se trata de echar a toda la gente, ni de deportaciones masivas. Hay que encontrar el término medio", enfatizó Bush.

Por su parte, el presidente Calderón, tuvo que enfrentar una ola de risas después de que un periodista estadounidense, Stephen Divan, del diario conservador Washington Times, le preguntara si él tenía parientes viviendo y trabajando ilegalmente en EE.UU.

"Sí tengo familia en los EE.UU. y lo que te puedo decir es que son gente que trabajan duramente, respetan la ley y pagan impuestos en ese país", señaló.

El mandatario mexicano dijo que su sueño es que estas personas puedan regresar a su tierra.

"Es gente buena, trabajadora, joven, y ojalá algún día encuentren el trabajo necesario en su propia tierra y crucen la frontera, pero de regreso a México. Nuestro gobierno va a trabajar para que ese sueño se haga realidad", señaló.

¿Más que promesas?

Durante la conferencia de prensa, al presidente le preguntaron varias veces por el escándalo en EE.UU. sobre el despido de varios fiscales, pero Bush insistió en que esperaba que le hicieran preguntas sobre México y su viaje.

El problema es que hubo pocos anuncios concretos y uno se pregunta: ¿qué logró el presidente George W. Bush durante la gira más importante de su gobierno a la región?

Una reconexión con América Latina, es la respuesta de los funcionarios estadounidenses.

George W. Bush Y Óscar Berger
El presidente Bush recibió críticas y demandas por su política migratoria.

"Cuando hablamos de temas tan complejos, no se pueden esperar avances de la noche a la mañana. Este viaje fue para hablar, discutir y ver cómo lograr progresos en temas que son de interés de la región", señaló Tony Snow, portavoz de la Casa Blanca cuando se le preguntó por resultados concretos.

Desde un principio se sabía que no había muchos acuerdos en el tintero, con la excepción del acuerdo de etanol con Brasil.

Además del ejercicio de relaciones públicas, lo más destacable de la visita fue el tiempo que dedicó el presidente a esta gira, en momentos donde su gobierno tiene el reto de Irak.

Demandas

El mandatario por ejemplo tuvo que escuchar a Calderón decirle que el muro que tienen previsto construir en la frontera no servirá de mucho, mientras no haya más empleos y mejores oportunidades en México.

Protestas en México
En todos los países de la gira se produjeron protestas en contra del presidente Bush.

También el presidente guatemalteco, Óscar Berger, le explicó que la imagen del gobierno estadounidense está por los suelos debido a las deportaciones masivas en los últimos meses.

Bush además vivió en carne propia las críticas al presidente colombiano Álvaro Uribe, "uno de mis mejores aliados", según él, por el actual escándalo que sacude a la sociedad colombiana por presuntos vícnculos de políticos con grupos paramilitares.

Uno los asesores de Bush, incluso admitió abiertamente que él creía que no había que despreciar la visita porque "el presidente es un hombre muy ocupado, como el líder del mundo libre, y del país más poderoso en el mundo libre, y es siempre importante cuando tiene tiempo para pasar con otros líderes".

Esto no significa que Bush tuviera el poder de conceder muchas de las demandas que le hicieron sus homólogos latinoamericanos.

Por ejemplo Brasil, le pidió que bajara la tarifa que su etanol tiene que pagar para entrar en los EE.UU.

El producto brasileño, que viene de la caña de azúcar, es más barato que el estadounidense, producido con maíz.

Pese al acuerdo de colaboración que firmaron ambos gobiernos, la respuesta de Bush fue clara: "No habrá cambios mientras la ley que estipuló la tarifa siga vigente hasta el 2009".

Tampoco prometió parar las deportaciones, como le pidió Berger, o firmar algo concreto con Uruguay.

Incluso, el Acuerdo de Libre Comercio con Colombia sigue en el aire, y al igual que la inmigración, ambos temas están en manos del Congreso y no de Bush.

Chávez/Bush

La duda, además, que queda en el aire, es si el presidente también "escuchó", las protestas que lo recibieron en cada país al que llegó.

Hugo Chávez y Daniel Ortega
El presidente Bush ignoró la presencia de Chávez en países vecinos.

Estas protestas tuvieron eco además en la propia gira que hizo el presidente Hugo Chávez, quien estuvo frente a frente en las orillas del Río de la Plata con Bush, uno en Argentina y el otro en Uruguay.

También compartieron tiempo en Centroamérica, mientras Bush estuvo en Guatemala y Chávez se movía por Nicaragua.

Pese a la cercanía, el presidente Bush no mencionó ni una sola vez el nombre de su adversario.

En cada conferencia de prensa le preguntaron y en cada parada fue lo mismo: habló de los esfuerzos de Washington en temas de educación y salud e ignoró cualquier referencia a Venezuela o Chávez.



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