La búsqueda de contactos directos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en aras de un intercambio humanitario, abre una tenue esperanza en medio de la incertidumbre que reinó esta semana con motivo del quinto aniversario del rapto de Ingrid Betancourt.
Miles pidieron en Francia por Ingrid Betancourt.
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En otras palabras, la autorización del presidente Uribe a las familias de los secuestrados y el anuncio de que el gobierno quiere contactos directos con las FARC es un gesto del mandatario hacia dicho intercambio.
Una señal esperanzadora luego de las duras declaraciones que el propio Uribe dio en contra de las FARC e incluso de antiguos facilitadores de contactos con esa guerrilla.
También parecería ser una señal de que el gobierno no quiere más intermediarios en la búsqueda de acercamientos con las FARC.
El emisario anónimo
El anuncio de este viernes estuvo antecedido por señales desesperanzadoras.
El miércoles pasado, Uribe dijo que las exigencias que la guerrilla estaba haciendo para un eventual intercambio humanitario eran inaceptables -la desmilitarización de dos pueblos- y anunció que su gobierno arreciaría en su combate contra de esos "bandidos".
Ese mismo día, en declaraciones al diario francés Le Figaro, el presidente colombiano reveló que había recibido información según la cual Ingrid Betancourt habría sido sacada de Colombia e insistió en que su gobierno no descartaba el rescate militar de los secuestrados en poder de las FARC.
Uribe dijo que Betancourt podría haber sido sacada del país.
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Uribe dijo que las últimas exigencias de las FARC que rechazó le habían llegado al gobierno a través de un emisario, cuyo nombre no reveló, por razones de "seguridad", que había viajado al sur del país a hacer contacto con la guerrilla.
Esas declaraciones de Uribe generaron incertidumbre, en momentos en que se cumplían cinco años del secuestro de Betancourt y que desde Francia miles de personas le pedían al gobierno y a las FARC un intercambio humanitario.
Pero, además, este viernes se conocieron las declaraciones del director del semanario Voz, del Partido Comunista, Carlos Lozano, quien dijo que él creía que el emisario al que aludió Uribe "no existe".
Lozano ha sido una de las personas que ha intervenido en otras oportunidades como emisario en la búsqueda de un intercambio.
La reacción presidencial no se hizo esperar. Uribe, en declaraciones radiales, atacó duramente a Carlos Lozano, a quien tildó de ser "cómplice" de las FARC, en lugar de facilitador.
Y el dirigente político no dudó en responsabilizar al presidente de cualquier ataque que pudiera sufrir.
Ahora las FARC
En medio de la polémica que había causado ese enfrentamiento verbal, el presidente produjo un lacónico comunicado de dos párrafos donde autoriza a las familias de los secuestrados a hacer contactos directos con la FARC y donde dice que el gobierno también los quiere.
La de las familias de los secuestrados era una vieja petición que había sido formulada pero que nunca fue autorizada.
Un vocero del gobierno le dijo a la BBC que con la declaración Uribe quiere enviar el mensaje que no está cerrado a un intercambio, aunque tampoco renuncie al eventual uso de la fuerza en busca de los rehenes en poder de las FARC.
En esas condiciones, el comunicado presidencial abre un espacio para volver a hablar. Todo dependerá del éxito de las familias y de la respuesta y las exigencias que hagan ahora las FARC.