Las llamas alcanzaron los 300 metros de altura.
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El gobierno de México rechazó los hechos de violencia que se han venido realizando desde hace varias semanas contra instalaciones de la empresa estatal de petróleo, PEMEX, cuya autoría se la atribuye un grupo irregular denominado Ejército Popular Revolucionario (EPR).
El más reciente ataque ocurrió en la madrugada del martes, cuando se produjo una explosión en un gasoducto en el estado de Querétaro, en la que las llamas alcanzaron hasta 300 metros de altura.
Varias familias que habitan en los alrededores tuvieron que ser evacuadas de sus hogares, para evitar que corrieran mayores riesgos.
El coordinador de comunicación social de la presidencia, Maximiliano Cortázar informó que el gobierno federal ordenó reforzar la seguridad en las instalaciones estratégicas del país.
Repudio
En un breve comunicado oficial, el gobierno dice que "rechaza categóricamente cualquier acto de violencia que sólo destruye y a nadie beneficia".
Una hora después de conocerse la reacción desde la residencia presidencial de Los Pinos, la Secretaría de Gobernación (Ministerio del Interior) emitió su propio comunicado en el que explicó que "esta conducta criminal pretende debilitar las instituciones democráticas, el patrimonio de los mexicanos y la seguridad de sus familias".
El documento agrega que el gobierno federal está tomando "todas las medidas necesarias para asegurar que los responsables de estos reprobables actos enfrenten la justicia".
La Secretaría de Gobernación concluye el texto señalando que "los mexicanos repudiamos el uso de la violencia", y que "las demandas políticas deben ser resueltas por los cauces institucionales y en pleno apego a la legalidad".
"Aciones de hostigamiento"
El grupo que se atribuye los ataques contra las instalaciones de PEMEX, se identifica con el nombre de Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Revolucionario de México (PDPR-EPR).
El gobierno mexicano asegura que se han reforzado las medidas de seguridad en puntos estratégicos.
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En un comunicado que hicieron llegar a los medios de comunicación social, el EPR se atribuye los ataques de este martes y varios realizados el pasado 5 de julio.
"Tres pelotones mixtos conformados por unidades urbanas y rurales pertenecientes al destacamento 'Francisco Javier Mina', y contando con el apoyo de milicias populares de todo el estado (de Guanajuato) han realizado acciones quirúrgicas de hostigamiento, poniendo 8 cargas explosivas en los ductos de PEMEX", dice el comunicado.
Según medios locales, el EPR surgió en 1994, pero no fue sino hasta 1996 que irrumpió en la escena, luego del asesinato de 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas, en el estado de Guerrero.
Más recientemente, fue el conflicto magisterial y la situación de violencia que se vivió en el estado de Oaxaca en meses pasados, lo que motivó el resurgimiento de esta organización.
En el comunicado de este martes, el grupo advierte que "las acciones de hostigamiento no pararán" hasta que el gobierno de Felipe Calderón y el de Ulises Ruiz (gobernador de Oaxaca), presenten con vida a dos de sus compañeros, de quienes dicen están "detenidos y desparecidos" desde el 25 de mayo en esa entidad.