Trinidad es el líder guerrillero más importante procesado por Estados Unidos.
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Un jurado de Estados Unidos declaró al líder guerrillero colombiano Ricardo Palmera (alias Simón Trinidad) culpable de conspirar para cometer secuestro.
La víctimas del jefe de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fueron tres contratistas estadounidenses en 2003.
Keith Stansell, Thomas Howes y Marc Gonsalves, empleados por el Pentágono, buscaban laboratorios clandestinos de producción de cocaína cuando su avioneta se estrelló en las montañas de Caquetá, el sur del país.
Las autoridades hallaron los cuerpos del piloto colombiano y otro estadounidense con impactos de bala.
Los sobrevivientes fueron capturados por las FARC, según el testimonio de John Frank Pinchao, un policía colombiano que también fue rehén de los guerrilleros pero logró fugarse.
Un ex banquero radical
Simón Trinidad está acusado de otros cuatro delitos: uno por cada estadounidense secuestrado y otro por colaborar con una organización que el gobierno de Estados Unidos considera terrorista.
El primer proceso al que se sometió al guerrillero, un ex banquero que se radicalizó durante la campaña de asesinatos a activistas de izquierda en la década de los 80, se anuló porque el jurado no pudo decidir si era culpable.
Trinidad, quien fue extraditado en 2004, enfrenta cargos por narcotráfico en un juicio separado, y sostiene que no tuvo que ver con el secuestro de los estadounidenses.
Según el líder rebelde, jamás habló con los rehenes ni los vio, y los testigos declaran que vieron a los secuestrados pero al guerrillero nunca.
La pena por conspiración para cometer secuestro es cadena perpetua, aunque los términos del tratado que permitió la extradición del rebelde prohíben ese castigo.