Manifestantes cuelgan un muñeco que representa la figura del prefecto.
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En Bolivia, el prefecto (gobernador) del departamento de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, ofreció desistir de buscar un referendo para la autonomía de la región, política que ha generado protestas y disturbios callejeros por parte de los partidarios del gobierno que piden la renuncia del funcionario.
Reyes es una de las varias autoridades del país que están exigiendo más autonomía y una mayor distancia del gobierno central del presidente Evo Morales.
El prefecto decidió convocar a un referendo para preguntar si la ciudadanía quiere autonomía departamental, pese a que en una consulta de julio del año pasado esa opción perdió en las urnas.
Los partidarios del mandatario se oponen a esta propuesta y empezaron sus protestas hace una semana para expresar su desacuerdo con la medida y exigir la renuncia de Reyes Villa.
El gobierno de Evo Morales responsabiliza al prefecto de la crisis política, aunque niega que esté detrás de la desestabilización.
Reyes se refugió en Santa Cruz, según él, debido al hostigamiento que sufría en Cochabamba.
Desde allí declaró que por el momento no buscaría llevar adelante un referendo autonómico en favor de buscar una solución que fortalezca la democracia.
"Si ese era el argumento para el gobierno yo ya he dado un paso al costado", dijo el funcionario.
Sin embargo, aclaró que no iría a Cochabamba a negociar como lo pidieron los líderes de los movimientos sociales a pesar de las garantías que ofrecieron.
El prefecto dice que no le preocupa su seguridad, pero sostiene que su presencia podría instigar la violencia y afectar a la ciudadanía.
Contra otro prefecto
Por otra parte, el prefecto de La Paz está ahora en la mira de la Federación de Juntas Vecinales y la Central Obrera Regional.
Estos movimientos sociales decidieron en un cabildo dar plazo de 48 horas para que el prefecto José Luis Paredes renuncie al cargo, por haberse solidarizado con su homólogo de Cochabamba.
En la mañana del lunes hubo manifestaciones que paralizaron el tránsito entre las ciudades de El Alto y La Paz.
Paredes anunció que, junto con otros prefectos opositores al gobierno, habían resuelto que si alguno renunciaba todos dimitirían y que el presidente Evo Morales tenía que hacer lo mismo.