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Viernes, 12 de enero de 2007 - 21:07 GMT
De bailarina de cabaret a presidenta
Max Seitz
Max Seitz
BBC Mundo, Buenos Aires

Isabel Perón en diciembre de 1974
Isabel Perón a finales de 1974, el año en que se convirtió en presidenta de Argentina.

María Estela Martínez de Perón, más conocida como Isabel o Isabelita, ha sido una de las figuras más controvertidas en la historia reciente de Argentina.

Fue presidenta durante casi 20 convulsionados meses, entre 1974 y 1976, y la memoria colectiva la recuerda como una gobernante débil e inoperante, superada por las circunstancias y las pujas políticas que la rodeaban.

Fue la primera mujer que dirigió el país, pero también el último mandatario en sufrir un golpe de Estado.

Le tocó gobernar una Argentina caracterizada por la violencia interna, por la lucha entre la derecha y la izquierda peronistas por ocupar el espacio que al fallecer dejó vacío su esposo, Juan Domingo Perón, y por las primeras violaciones de los derechos humanos contra grupos de izquierda.

Secretaria personal

Isabel nació el 4 de febrero de 1931 en La Rioja, en el noroeste argentino.

Juan Domingo Perón
A los 24 años conoció a Perón en un cabaret de Panamá.
Fue criada en el seno de una familia de clase media.

A los 24 años conoció a Perón -el político argentino más importante del siglo XX- en un cabaret de Panamá, donde ella era bailarina.

Enseguida se convirtió en secretaria personal del hombre que ya sumaba dos presidencias desde 1946 y que en 1955 fue derrocado por un golpe militar autodenominado "Revolución libertadora".

Isabel acompañó a Perón en su exilio de España y allí se convirtió en su tercera esposa en 1961.

Compañera de fórmula

Ya instalados en Madrid, visitó en varias oportunidades Argentina en nombre de Perón, quien no podía regresar, y actuó en varias oportunidades de nexo con los grupos peronistas y sindicales del país.

Tras retornar de su exilio, el caudillo la eligió como su compañera de fórmula para las elecciones de septiembre de 1973, aconsejado por su ministro de Bienestar Social, José López Rega.

Por entonces ya eran conocidos los problemas de salud del creador del Partido Justicialista (o peronista).

Perón murió el 1º de julio de 1974, nueve meses después de su tercera toma de posesión tras obtener el 60% de los votos, e Isabel debió tomar las riendas del país.

Triple A

Descrita por los historiadores como una personalidad débil e inexperta en cuestiones de Estado, su gestión se caracterizó por la fuerte influencia de López Rega, quien se convirtió en "amo y señor" de las decisiones gubernamentales.

Rodolfo Eduardo Almirón (izq.) ex dirigente de la Triple A, Juan Domingo Perón  e Isabel Perón.
Isabel Perón (der.), junto a su esposo (centro) y a Rodolfo Almirón (izq.), dirigente de la Triple A.
López Rega (alias "El Brujo") fue nada menos que el organizador y comandante del grupo paramilitar de ultraderecha Alianza Anticomunista Argentina (AAA), conocido como Triple A, acusado de secuestros y asesinatos en la década de los años 70.

Se estima que esta agrupación, que practicó asesinatos selectivos para combatir lo que consideraba la influencia del ala izquierda del peronismo y de organizaciones marxistas, dio muerte a 1.500 personas.

Los métodos de la Triple A luego serían adoptados por el gobierno militar instalado en 1976, al que se atribuyen 30.000 desaparecidos.

Problemas de coyuntura

La polémica alrededor del ministro de Bienestar Social de Isabel Perón se sumó a los problemas de coyuntura ya existentes.

Su gobierno heredó una inflación rampante y un creciente malestar en la clase trabajadora, además de violencia política
Su gobierno heredó una inflación rampante y un creciente malestar en la clase trabajadora, además de violencia política.

Trató de resolver los problemas reformulando su gabinete e imponiendo el estado de sitio y la censura.

Mientras la deuda externa crecía, ella imprimía billetes para pagar las obligaciones financieras.

A mediados de 1975, el nuevo ministro de Economía auspiciado por López Rega, Celestino Rodrigo, aplicó una fuerte devaluación de la moneda acompañada de aumentos de precios, el llamado "Rodrigazo". Esto provocó la primera huelga general contra un gobierno peronista.

Ante la presión sindical, el comandante de la Triple A se vio obligado a renunciar a su cargo y abandonó el país.

Golpe de Estado

La situación política y económica de Argentina continuó empeorando y un grupo de militares le recomendó a Isabel renunciar, pero ella no aceptó.

Militares durante el golpe de Estado en Argentina en 1976.
En marzo de 1976, la junta militar derrocó a Isabel Perón.
El 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe de Estado encabezado por Jorge Rafael Videla, y la viuda de Perón permaneció detenida durante cinco años antes de partir a Madrid, donde se estableció de forma definitiva.

A partir de entonces decidió mantenerse al margen de la política argentina, si bien continuó siendo titular del Partido Justicialista por algunos años más.

En 1983 volvió al país para la asunción de Raúl Alfonsín, el primer presidente democrático tras el gobierno militar, y su visita se repitió en otras ocasiones.

Con el tiempo adquirió acento español, y los argentinos recuerdan su famosa frase, "no me atosiguéis", reiterada hasta el cansancio cuando, en 1989, la prensa le preguntaba si iba a votar al peronista Carlos Menem o al oficialista Eduardo Angeloz.

Investigaciones

En los últimos años Isabel Perón ha estado recluida en su casa de las afueras de Madrid, lejos de la dirigencia peronista y de la prensa.

Recientemente se ha visto vinculada con causas relacionadas con crímenes de lesa humanidad durante su gestión.

Dos jueces argentinos la han tenido en la mira: Raúl Acosta, quien investiga desapariciones ocurridas a mediados de la década de los años 70, y Norberto Oyarbide, quien indaga sobre la actuación de la Triple A.

Acosta fue el primero en pedir su captura internacional y Oyarbide aparentemente no desaprovechará la oportunidad de indagarla en Buenos Aires si es extraditada.

Isabelita y Evita

María Eva Duarte, Evita
Evita representaba la ilusión de la clase trabajadora.
Para quienes saben poco de Isabel, no deben confundirla con Evita, la segunda esposa de Perón.

Las únicas cosas que María Estela Martínez comparte con María Eva Duarte, la "heroína" del musical, son el primer nombre, el apellido adquirido al casarse con Perón y su carácter polémico.

Si Evita representaba la ilusión de la clase trabajadora, su reivindicación, Isabelita personificaba el desencanto sindical.

Si Eva parecía una líder con un objetivo claro, activa e incansable, Isabel aparentaba ser una dirigente desorientada, pasiva y resignada.

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