El vicepresidente Garcia (der.) funge como ejecutivo mientras Evo Morales está de viaje.
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El gobierno de Bolivia cedió ante las demandas de la oposición que los cambios de la constitución requerían dos tercios de los votos de la Asamblea Constituyente.
El anuncio fue comunicado por el vicepresidente Álvaro García Linera, quien asumió las funciones presidenciales tras el viaje del mandatario Evo Morales a Nicaragua para asistir a la toma de posesión de su homólogo, Daniel Ortega.
El acuerdo representa un giro en la política de Morales, quien convocó la Asamblea Constituyente para elaborar una nueva Carta Magna que le diera mayores oportunidades a la población indígena.
El organismo se había estancado por la lucha entre constituyentes oficialistas y la oposición sobre las reglas de votación.
El partido Movimiento al Socialismo, MAS, de Morales, insistía en que una mayoría simple sería suficiente para aprobar los cambios constitucionales.
El gobierno ahora acepta que sean dos tercios de los votos los necesarios para aprobar cada artículo individual.
García Linera advirtió, sin embargo, que el gobierno se retractaría si no hay progreso en las conversaciones.
Fecha límite
"Necesitamos una cláusula que nos garantice que no va haber bloqueo de parte de los opositores", aclaró el vicepresidente.
Añadió que si cualquier artículo no logra los dos tercios de votos antes del plazo límite del 2 de julio, estos podían ser aprobados por la mayoría simple.
El MAS cuenta con poco más de la mitad de los escaños en la Asamblea Constituyente de 255 miembros.
La oposición había realizado protestas, marchas y huelgas de hambre acusando a Evo Morales de querer dejarlos por fuera de la nueva constitución.