El gobierno cubano rechazó participar en conversaciones que podrían mejorar los lazos diplomáticos con la Unión Europea.
La cancillería declaró que no aceptará la invitación europea hasta que la organización levante las sanciones que impuso a la isla después de la detención de 75 disidentes en 2003.
Cuba reiteró que cualquier diálogo tendría que ser una conversación entre iguales, libre de condiciones y amenazas.
El lunes de esta semana, la Unión Europea invitó a Cuba a conversar, pero se negó a levantar las sanciones ante las preocupaciones de la República Checa y otras naciones del ex bloque soviético.
Algunos países europeos como España han tratado de que normalicen las relaciones del grupo regional con la isla, y de hecho las sanciones se suavizaron en 2005.
Las autoridades cubanas han dejado en libertad a 16 de los 75 detenidos.
Grupos defensores de derechos humanos estiman que en las cárceles de la isla habría unos 280 presos políticos, algo que el gobierno niega, indicando que no son disidentes sino "mercenarios a sueldo de Estados Unidos".
Sin embargo, Cuba está en desacuerdo con la posición común de la UE, que en la década de los 90 estableció como objetivos la promoción de la democracia y el respeto de los derechos humanos en la isla.