Los últimos actos de violencia dejaron un saldo de 19 muertos en Río de Janeiro.
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La violencia de pandillas se incrementó en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, horas antes del encuentro que sostienen encargedos del tema de seguridad para evaluar el despliegue de tropas federales para solucionar el problema.
El gobernador del estado, Sergio Cabral, dijo que las tropas son necesarias para restaurar el orden en las calles de Río de Janeiro y sus alrededores.
El martes un grupo de pandilleros incendió un autobús, pero permitió que salieran todos los pasajeros antes.
Los muertos en este tipo de actos ya suman más de 20 en menos de una semana.
Poco antes de ese incidente, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, había declarado que "no se puede permitir ni puede ser tratado con normalidad que alguien entre en un autobús, le prenda fuego y no deje que los pasajeros salgan", dijo en referencia a actos de violencia ocurridos el pasado jueves.
El gobernador de Río de Janeiro había pedido el lunes al presidente Lula que envíe tropas federales para ayudar a controlar una ola de violencia de pandillas que mató al menos 19 personas la semana pasada.
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Sergio Cabral Filho, quien asumió como gobernador del estado el lunes, dijo a los reporteros que le pidió al presidente el envío inmediato de tropas de la Fuerza de Seguridad Nacional, en vez de esperar hasta los Juegos Panamericanos a desarrollarse en julio, donde está planificado el envío de 7.000 agentes.
Las autoridades están preocupadas por la imagen de la ciudad, que se prepara también para recibir a varios presidentes latinoamericanos que asistirán a la cumbre del Mercosur.
El secretario de Seguridad Nacional, Fernando Correa, viajará a Río de Janeiro para discutir la solicitud.
Los ataques empezaron el jueves cuando criminales prendieron fuego a 10 autobuses y dispararon contra puestos policiales, matando a dos oficiales y dos transeúntes. Siete personas fueron quemadas vivas en un autobús y otra murió posteriormente por quemaduras.
"Terrorismo"
Luego del discurso de inauguración de su segundo término presidencial, Lula dijo que "la barbaridad en Río de Janeiro no puede ser tratada como el crimen común. Es terrorismo y necesita ser tratado con mano y política fuerte del estado brasileño".
Lula agregó que el aumento de la violencia en Río de Janeiro era el resultado de errores de la sociedad brasileña en su totalidad y que sólo podía ser resuelto por toda la sociedad.
La policía se enfrentó con hombres armados en la víspera de Año Nuevo, pero no hubo incidentes.
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El presidente indicó que los gobiernos municipal, estatal y federal deben trabajar juntos y más estrechamente.
La policía de Río de Janeiro se enfrentó con hombres armados el domingo, pero los festejos por la noche de Año Nuevo ocurrieron sin mayores incidentes.
Río de Janeiro, la mayor atracción turística de Brasil, tiene uno de los índices de homicidio más altos del mundo, de alrededor de 40 de cada 100.000 personas por año.
La mayor parte de los actos violentos suceden en áreas marginales y pobres, pero a veces se extiende a zonas populares y turísticas.