Los huelguistas quieren que el gobierno de Alan García les suba el salario.
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Alrededor de cien trabajadores de la morgue de Lima han entrado en huelga y prohibido la entrada y salida de cadáveres del lugar.
Escenas de caos se vivieron en la noche del viernes en la entrada de la principal morgue de la capital peruana, donde los trabajadores recitaban por megáfonos sus demandas y la gente reclamaba que les dejaran entrar o sacar los cuerpos de sus familiares muertos.
Los trabajadores dicen que apenas pueden sobrevivir con el dinero que ganan y que continuarán con la protesta hasta que las autoridades accedan a incrementarles el sueldo.
La huelga comenzó el jueves, y desde entonces los cuerpos de las víctimas de accidentes de tráfico y de otros tipos de accidentes que requieren un examen post mórtem no han podido ser ingresadas al edificio.
Los manifestantes tampoco han permitido que los cuerpos que ya han sido examinados sean entregados a sus familiares para el entierro.
Sin solución
Un portavoz de la morgue dijo que algunos trabajadores no afiliados al sindicato continúan prestando servicio dentro del edificio, pero que si la huelga sigue habrá una acumulación de cuerpos esperando ser admitidos.
La secretaria general de los trabajadores del Ministerio Público, Rosa González, dijo que la situación seguiría empeorando mientras las autoridades no hagan nada para dar respuesta a sus demandas.
Los trabajadores sostienen que sus salarios -que varían entre US$100 y US$200 por mes- apenas han aumentado en los últimos diez años.
También dicen que están constantemente bajo riesgo de contraer infecciones al trabajar con cadáveres, y que por eso merecen un bono.
Pero pocos aquí creen que se le encuentre una solución a esta macabra disputa antes de que el gobierno apruebe el presupuesto del año entrante.