"La ciudadanía quiere un cambio profundo", dijo Correa.
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Rafael Correa es economista pero su primera batalla será política.
"Creo que el resultado electoral es un claro mensaje de que la ciudadanía quiere un cambio profundo, quiere esa Asamblea Nacional Constituyente", fueron las palabras de Correa en su primera rueda de prensa tras conocerse extraoficialmente su triunfo.
Parece claro que tras una década de inestabilidad que ha visto pasar ocho presidentes -de ellos sólo tres elegidos e impedidos de terminar sus mandatos- existe el consenso de que el sistema político deber cambiar.
Lo que queda más sometido al debate es cómo piensan realizar ese proceso.
"El país requiere una reforma política; esa ha sido la causa por la que ha estado en crisis por los últimos diez años. Varios presidentes han sido derrocados", aseguró a BBC Mundo, el analista Paul Mena, director de Ciudadanía Informada.
"Pero el país - agregó- no quiere un gran enfrentamiento entre ecuatorianos que no conduzca a nada".
Correa propone la elección de una Asamblea Constituyente que escriba una nueva constitución y tenga rango superior al de los poderes constituidos.
Y aunque esa Constituyente no necesariamente implique la disolución del Congreso, establecerá límites al trabajo de los poderes públicos.
¿Nueva "partidocracia"?
Los planes de ruptura de Correa podrían toparse no sólo con lo que llama "la partidocracia", los partidos tradicionales, sino con las nuevas fuerzas políticas: el Partido Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN) del Álvaro Noboa, y la Sociedad Patriótica (PSP), del ex presidente Lucio Gutiérrez.
Correa propone la elección de una Asamblea Constituyente.
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EL PSP y el PRIAN son partidos que podrían considerarse "nuevos", pero crecieron dentro del sistema y ahora son las primeras fuerzas parlamentarias; el PRIAN tiene el 28% y el PSP el 24% de las bancadas del congreso unicameral.
"La palabra clave es estabilidad. Las reformas hay que hacerlas pero en un clima de estabilidad, de tranquilidad", aseguraba el domingo el ex presidente Lucio Gutiérrez, quien pese a haber sido el último salido tumultuosamente del poder un año atrás, hoy encabeza la segunda fuerza política parlamentaria.
"Poder originario"
La propuesta de Gutiérrez de dotar de poder constituyente al nuevo Congreso -elegido durante la primera vuelta del 15 de octubre- da a entender que no están dispuestos ceder los espacios conquistados con facilidad.
Ya Correa ha desechado esa idea asegurando que es una "contradicción que el poder constituido se convierta en poder constituyente".
Si las instituciones no dan paso al proyecto de Correa, éste ha dicho estar dispuesto a ir directamente a eso que los constitucionalistas llaman el poder originario, la ciudadanía, para preguntarles si quieren que se llame a una Asamblea Constituyente.
"Se espera la reacción de los partidos. Ellos ya han dicho que no respaldarán la convocatoria a una nueva asamblea porque el camino legal es que la apruebe el Tribunal Supremo o el Congreso", dijo a BBC Mundo, Paul Mena.
A la calle
La respuesta es lógica porque Correa no tiene representantes propios en el Parlamento.
Ecuador vivirá la novedad de tener un presidente sin fuerza parlamentaria que lo respalde.
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La estrategia de venta de su propuesta de "refundación republicana" implicó el que no postulara candidatos al Congreso.
Así que Ecuador vivirá la novedad de tener un presidente sin fuerza parlamentaria que lo respalde, por lo que presionar por su agenda sería complicado.
Siempre quedan las negociaciones políticas, pero la instancia que parecería favorecer el estilo de Correa es el de apelar directamente al electorado, algo que parece más factible ahora con el sólido respaldo obtenido.
"Ahora vamos a ver al Correa presidente. Estamos ante la expectativa de ver al candidato ahora transformado en presidente y estadista. Si el presidente Correa sigue pensando como candidato seguramente vamos a encontrar una gran confrontación en el Ecuador", según Mena.
En las calles de Quito varios de los simpatizantes de Correa aseguraron a BBC Mundo que están dispuestos a lo que sea necesario para formar la Constituyente, aunque pueda implicar más inestabilidad en el corto plazo.
Problemas legales
La propuesta de Correa parece que también tendrá muros legales que sortear ya que la constitución establece que se pueden convocar consultas populares para temas de interés nacional que no tengan que ver con reforma constitucional.
Seguidores de Correa dicen que están dispuestos a lo que sea para formar la Constituyente.
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Pero, según algunos especialistas el mayor problema es que se estaría convocando una figura que no existe en el marco legal ecuatoriano, la de la Asamblea Constituyente.
"Es bastante complicado porque es una figura que no consta en la constitución. Ese es el primer escollo que hay y por eso en muchas ocasiones el Tribunal Supremo Electoral ha rechazado pedidos como ese", aseguró a BBC Mundo, el constitucionalista Medardo Oleas, ex vicepresidente de ese Tribunal.
En medio del debate sobre la conveniencia o la posibilidad de convocar una Constituyente algunos observadores destacan que pocos se pregunten si es realmente necesario reformar la Constitución para hacer más viable el sistema político ecuatoriano.
"Si nos ponemos a ver, los procesos sociales no han tenido seguimiento; las políticas públicas siempre son espontáneas, no se basan en evidencia, no se ha hecho una real investigación de cómo el Ecuador está pensando", afirmó a BBC Mundo, Ana Lucía Córdoba, directora de la organización Auditoría Democrática.
Algunos aseguran que cambios menores, pero importantes, en el marco jurídico podrían acabar con la endémica inestabilidad ecuatoriana.