Nicaragua ya tenía una severa legislación antiabortista.
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El presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, firmó una ley que elimina el aborto terapéutico, un tema que fue central en la pasada campaña de las elecciones presidenciales.
Con la firma presidencial se elimina la figura legal del aborto terapéutico, que estuvo vigente por más de 100 años, y que permitía la interrupción del embarazo si tres médicos certificaban que la vida de la mujer estaba en peligro.
Aunque Nicaragua ya tenía una severa legislación antiabortista, en octubre pasado el parlamento aprobó una enmienda de ley que prohíbe todo tipo de abortos, inclusive aquellos en los que el embarazo fue resultado de una violación o cuando la vida de la madre corre peligro.
El presidente electo, Daniel Ortega, quien una vez favoreció los derechos de las mujeres a abortar, cambió su posición tras su acercamiento al catolicismo.
Actos "encubiertos"
Bolaños suscribió la ley en presencia de obispos de la Iglesia Católica y líderes de denominaciones evangélicas.
El tema del aborto fue central en la pasada campaña electoral.
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Según un comunicado de la presidencia nicaragüense, "la eliminación de la figura del aborto terapéutico es con el fin de que en Nicaragua no se continúe realizando actos delictivos encubiertos bajo la figura del aborto terapéutico".
El texto añade que por medio de esa figura "se ejecutan diariamente" abortos "en abierta violación a la Constitución que protege de forma integral al niño por nacer".
Los críticos de la ley estiman que ésta contribuirá a incrementar las muertes maternas y la mortalidad infantil, al igual que la proliferación de sitios clandestinos de aborto, a pesar de las duras penas de cárcel que se imponen a quienes incurran en la práctica.
El 85% de los nicaragüenses se confiesa católico, y muchos del restante 15% son miembros de iglesias evangélicas.