Lula estará al frente de Brasil por otros cuatro años.
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El mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, obtuvo el domingo su reelección al vencer cómodamente a su rival socialdemócrata, Geraldo Alckmin, en la segunda vuelta de los comicios presidenciales.
Según datos del Tribunal Superior Electoral (TSE), Lula se alzó con el 60% de los votos válidos, mientras que Alckmin logró el 39%.
Cuando faltaban menos del 10% de los sufragios para contar, el presidente del TSE, Marco Aurelio Mello, anunció el triunfo de Lula por la imposibilidad estadística de que cambiase el resultado.
"La diferencia existente significa que Luiz Inácio Lula da Silva ha sido reelegido", dijo Mello. "Venció la democracia".
El margen de unos 20 puntos entre el mandatario y Alckmin había sido previsto por todas las encuestas previas a la jornada electoral, la cual se vivió con triunfalismo entre los simpatizantes del presidente y con resignación entre los seguidores de su rival.
Una hora después del anuncio del TSE, el candidato opositor se comunicó por teléfono con Lula para reconocer su derrota y felicitarlo por su reelección.
Inmediatamente, miles de simpatizantes de Lula salieron a las calles de Sao Paulo para festejar el triunfo en un acto organizado por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT).
Preferencia por los pobres
En su primera declaración tras ser reelecto, Lula dijo: "Es un momento mágico. El país está viviendo una consolidación del proceso democrático y se lo debemos al pueblo brasileño".
"Seguiremos gobernando para todos, pero prestaremos atención a los más necesitados. Los pobres tendrán preferencia en nuestro gobierno", aseguró.
Bajo su chamarra, Lula lucía una camiseta con la inscripción: "La victoria es de Brasil".
Alckmin tuvo que reconocer su derrota en la segunda vuelta.
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El mandatario envió un mensaje a sectores de la oposición que durante la campaña advirtieron que, en caso de ser reelegido, no le darían tregua por los escándalos de corrupción.
"Las elecciones acabaron, ahora no hay más adversarios; el adversario son las injusticias sociales que tenemos y que necesitamos combatir", indicó.
Lula dijo que, entre las prioridades en su segundo mandato, estarán también el crecimiento económico, la educación y la integración de América del Sur, incluyendo el fortalecimiento del Mercosur.
"El Mercosur para nuestro gobierno es como si fuese una pasión especial", afirmó.
Por su parte, Alckmin pronunció un discurso en el que agradeció el apoyo recibido y volvió a felicitar a Lula: "Quiero desearle un buen mandato, que es lo que todos los brasileños queremos y deseamos".
Voto de confianza
Los analistas coinciden en que los brasileños le dieron al presidente un segundo mandato por sus esfuerzos para aliviar la pobreza y mejorar la economía.
El 1 de octubre, Lula había sido forzado a disputar una segunda vuelta al no lograr la mitad más uno de los votos.
Por entonces, estaban frescos los escándalos de corrupción que habían salpicado al PT.
Actuando a la defensiva, el mandatario no participó en los debates televisivos de los candidatos presidenciales, lo que le valió numerosas críticas.
En la víspera de la segunda ronda, el escenario era completamente diferente.
No habían surgido nuevos escándalos y la campaña había girado en torno a temas como el papel del Estado y las privatizaciones.
Cambio de estrategia
Fortalecido, Lula hasta se animó a participar en los cuatro debates que se realizaron por televisión.
El mandatario encaró una campaña agresiva, defendiendo a capa y espada los logros de su administración.
Llegó a sugerir que su rival quería privatizar empresas estatales y eliminar el programa "Bolsa Familia", el principal plan de ayuda del gobierno para los sectores pobres de Brasil.
Simpatizantes del PT llenaron las calles de Sao Paulo.
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Si bien Alckmin lo negó hasta el final de la contienda, la semilla de la duda habría germinado en las mentes de los votantes humildes. Esta vez, fue el opositor quien se mostró a la defensiva.
Luego de participar en los festejos en Sao Paulo, Lula tiene previsto regresar a Brasilia este lunes, donde iniciará conversaciones para formar el nuevo gobierno que se instalará el 1 de enero de 2007.