Una delegación de alto nivel del gobierno de Estados Unidos terminó una visita de dos días a Bogotá con promesas que entusiasmaron a las autoridades colombianas.
Las promesas de Burns dependen del visto bueno del Congreso de EE.UU..
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El sub secretario de Estado de EE.UU., Nicholas Burns, que encabezó la delegación, prometió la renovación de la millonaria ayuda de Washington para el Plan Colombia y de las preferencias arancelarias mientras entra en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los dos países.
Además, el funcionario estadounidense declaró que su país apoya la decisión del presidente Álvaro Uribe de combatir frontalmente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), después de romper los contactos para lograr un acuerdo humanitario.
Burns dijo que para Estados Unidos, como aliado de Colombia, "es una obligación" ayudar al gobierno de Bogotá en la lucha contra las FARC y recordó que ese grupo forma parte de las organizaciones consideradas como terroristas por Washington.
Las promesas de Burns dependen, sin embargo, del visto bueno del Congreso de Estados Unidos, actualmente bajo domino republicano, pero que podría sufrir cambios en las elecciones del próximo mes.
Aunque este miércoles se anunció que es muy probable que el TLC entre los dos países se firme el próximo mes, la entrada en vigencia de ese acuerdo tardará varios meses, mientras el texto es aprobado por los respectivos congresos y pasa el examen del tribunal constitucional en Colombia.
Indispensables preferencias
Por esa razón, la delegación encabezada por Burns prometió promover en el Congreso estadounidense la renovación del Acuerdo de Preferencias Arancelarias Andino, que ha favorecido la entrada de productos de Colombia en los últimos años.
Estados Unidos ha suministrado equipo militar a las fuerzas armadas colombianas.
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El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Jorge Humberto Botero, dijo que para la economía colombiana sería demoledor si el Congreso de EE.UU. no aprueba la renovación temporal de las preferencias arancelarias, que vencen el próximo 31 de diciembre.
Botero sostuvo que unos 200.000 empleos directos en Colombia dependen de las preferencias arancelarias.
Según la ministra de Relaciones Exteriores, María Consuelo Araújo, Burns se comprometió "con el tema de las preferencias para que la industria colombiana no quede desprotegida, en el caso de que el tiempo sea insuficiente para aprobar el tratado este año en el Congreso".
Burns envió mensajes tranquilizadores y reiteró ante los periodistas que temas como el Plan Colombia han tenido siempre el apoyo de los partidos Republicano y Demócrata en el Congreso de su país.
El Plan Colombia, que se aprobó en 2000 bajo la administración del entonces presidente demócrata Bill Clinton, ha significado el aporte de unos US$3.700 millones por parte de EE.UU.
Esos recursos se han invertido en su mayoría en la lucha contra el narcotráfico y los cultivos ilícitos.
En su conferencia de prensa, después de reunirse con el presidente colombiano Álvaro Uribe y varios de sus ministros, el sub secretario Burns calificó como "muy positivos" los resultados arrojados por el Plan Colombia y dijo que esa estrategia va "por el camino correcto".
Hasta ahora, el Plan Colombia ha implicado inversiones por más de US$10.000 millones.
"Un fracaso"
Pero analistas consultados por BBC Mundo son muy críticos del programa.
Francisco Leal, profesor honorario de las Universidades Nacional y de Los Andes, dijo que "si se miran las cifras de los cultivos de coca, el Plan Colombia ha sido un fracaso", pues, a pesar de la fumigación de miles de hectáreas, las áreas se mantienen.
Según Leal, además de los daños ecológicos que producen las fumigaciones, buena parte de los recursos que entrega EE.UU. en el Plan Colombia "regresan a ese país".
Leal explicó que, de hecho, muchos de los contratistas del Plan Colombia son estadounidenses, que los herbicidas que se utilizan en las fumigaciones se compran en ese país y que el mantenimiento de los aviones y helicópteros también se hace allá.
"Es un reciclaje que sirve para alimentar la economía de Estados Unidos", señaló Leal.
El profesor añadió que aunque gracias al Plan Colombia miles de hectáreas de coca se fumigan anualmente, al mismo tiempo se ha producido el desplazamiento de cultivos ilícitos a otras zonas del país.