El propietario de un hostal en la frontera estadounidense de Texas con México se ha tomado muy a pecho la decisión del Congreso estadounidense de construir un muro de unos 1126 kilómetros de extensión (700 millas) para tratar de frenar la inmigración ilegal.
"Voy a perder unas libras de grasa indeseada", dice Jay Johnson-Castro mientras le habla BBC Mundo por el celular desde el costado de la ruta 83. En el fondo se escucha el zumbido de los autos que pasan a gran velocidad.
Acaba de iniciar la segunda jornada de su caminata de 300 kilómetros desde Laredo a Brownsville, Texas, para protestar contra la decisión del muro.
"No me importa si hay lluvia, humedad, calor. Sólamente son dos semanas de una vida. Hay gente que aguanta cosas peores", agrega.
Hasta Brownsville
Johnson-Castro espera que llegar a Brownsville el 25 de octubre, cuando ya habrá cumplido los 60 años de edad.
El hostelero de Del Río realiza una caminata de 300 kilómetros.
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"Estoy caminando desde Laredo hasta Brownsville para expresar mi coraje con el gobierno que es más como un reino en lugar de una democracia. El presidente firmó la ley para construir un muro entre nosotros, los habitantes del río Bravo, del río Grande", dice en español con un cargado acento estadounidense.
Su hostal está ubicado en el pueblo de Del Río, a dos kilómetros de la vecina población de Acuña, en el lado mexicano de la divisa internacional.
"La frontera es una comunidad, una cultura distinta. No hay otra igual en todo el mundo. No nos entienden los que están reinando. No nos han abordado a ver qué nos parece esto", agrega.
La caminata del hostelero ha generado interés de gente que se le acerca en la ruta.
El candidato independiente a la gobernación de Texas, Kinky Friedman, fue uno de los visitantes.
Senado de EE.UU.
Johnson-Castro todavía no puede creer la decisión del Senado estadounidense el pasado 29 de septiembre de aprobar la construcción del muro.
Bush firmó la ley del muro el pasado 4 de octubre.
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El empresario sostiene que en la frontera habrá un pase de facturas políticas en las elecciones legislativas del 7 de noviembre.
Hasta poco antes de la votación la mayoría de la cámara alta, controlada por republicanos al igual que la cámara baja, había insistido en una reforma migratoria global en lugar de solo incluir las medidas punitivas aprobadas en la Cámara de Representantes.
"Nosotros pensamos hasta el último minuto que no se iba a dar porque el Senado no tenía la ignorancia de hacerlo, pero por mantener al Partido Republicano en el poder tomaron esta decisión. Fue una traición al pueblo de la frontera después de habernos prometido que votarían en contra", dice el empresario.
La medida fue aprobada por un margen de 80-19, con muchos votos de la minoría demócrata.
Reforma migratoria
Johnson-Castro está a favor de las propuestas de reforma de las leyes migratorias que permitirían legalizar a la mayoría de más de 11 millones de indocumentados en EE.UU.
"La solución es sencilla: que el gobierno deje de negar nuestra dependencia en esta mano de obra y adapte las leyes a la realidad", dice.
"Muchos vienen a este país de forma desesperada buscando una vida mejor. El problema es que este país depende mucho del trabajo de los latinos", agrega.