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Sábado, 30 de septiembre de 2006 - 17:44 GMT
Brasil discute su política exterior
Max Seitz
Max Seitz
BBC Mundo, enviado especial a Sao Paulo

Lula da Silva
Al principio, se vio a un Lula casi omnipresente en los foros internacionales.

Por su enorme tamaño, la mayoría de los problemas de Brasil suelen ser internos. Sin embargo, a horas de las elecciones, la política exterior ha asomado en el debate.

No es para menos. Este país con casi 190 millones de habitantes es el quinto más grande del planeta y limita con diez naciones latinoamericanas.

Por eso, el balance de la relación que ha forjado el presidente Luiz Inácio Lula da Silva con el resto del mundo se discute desde hace algunos días no sólo afuera, sino fronteras adentro.

Es que las expectativas de los brasileños en cuanto a la política exterior de Lula eran muchas.

El primer presidente de clase obrera del gigante latinoamericano asumió en 2002 con la promesa de afianzar el liderazgo regional de su país y el objetivo de obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Al término de su primera gestión, la primera aspiración ha encontrado obstáculos y la segunda no se ha hecho realidad.

Para Washington, Brasil sigue siendo el país que importa en la región.
Sergio Berenzstein, analista político

Por eso, los analistas dicen que la política exterior es, tal vez, el ámbito en el que Lula tuvo últimamente más fracasos. Al menos tantos como los avances que logró en el primer tramo de su administración.

Sin embargo, el mandatario ha consolidado su papel de socio de Estados Unidos en la región. "Para Washington, Brasil sigue siendo el país que importa en la región", dice a BBC Mundo el analista político Sergio Berenzstein.

Y en el resto del mundo, esta nación continúa imponiéndose sobre el resto de América Latina por su tamaño e importancia económica. Asimismo, mantiene un papel destacado en el Mercado Común del Sur (Mercosur).

Comienzo enérgico

Al principio de su mandato se vio a un Lula casi omnipresente en los foros internacionales.

Por ejemplo, llevó la voz cantante de América Latina en el Grupo de los 20 (G-20) en la lucha por la eliminación de los subsidios agrícolas en Estados Unidos y la Unión Europea.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez
Según los analistas, Chávez ha desplazado a Lula como líder regional.

Recordemos que, en 2003, el G-20 forzó la suspensión de la cumbre de la Organización Mundial del Comercio en Cancún, en reclamo de un cambio de rumbo en las reglas de intercambio entre países pobres y ricos.

Lula también puso un freno a Estados Unidos en su intención de acelerar la creación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), representando los intereses del Mercosur para que en las discusiones se incluya la eliminación de medidas proteccionistas.

Incluso realizó giras por África y Asia promoviendo la liberalización del intercambio comercial y la unidad de los países en desarrollo.

Por otra parte, el presidente brasileño llegó a liderar la lucha mundial contra el hambre -"la peor arma de destrucción masiva"- y en 2004 llegó a convocar una cumbre de la ONU con el objetivo de debatir medidas para aliviar el problema de la desnutrición.

Reveses

Sin embargo, en los últimos tiempos Lula ha enfrentado en la escena mundial la competencia del mandatario venezolano, Hugo Chávez, como líder de América Latina.

(Lula) pone el énfasis en las relaciones con países en desarrollo y la pretensión de convertirse en un actor importante en las relaciones multilaterales.
Carlos Pio, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Brasilia

Chávez ha fortalecido su presencia internacional, se ha reunido con importantes líderes de países en desarrollo y ha captado mucha atención por su retórica de mayor confrontación con Estados Unidos.

Curiosamente, Brasil ahora apoya la candidatura de Venezuela a ocupar un asiento rotativo en el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que algunos observadores han interpretado como una "ayuda inexplicable" al liderazgo del mandatario venezolano.

Analistas locales afirman que, si el presidente de Brasil quiere recuperar terreno, debe actuar más como una "contención moderada" de personalidades como Chávez. Esto es algo que precisamente Estados Unidos ve con buenos ojos y tiende a fortalecer los lazos con la administración de George W. Bush.

En el Mercosur, las cosas tampoco han sido tan sencillas en los últimos años. La relación entre Brasil y el otro socio mayor del bloque, Argentina, ha atravesado varias crisis comerciales.

Afinidades políticas vs. económicas

Recientemente, el foco de conflicto se ha trasladado a Bolivia, desde donde Lula ha recibido varias "bofetadas" del presidente boliviano, Evo Morales, el mismo a quien apadrinó durante su campaña.

Planta de Petrobrás en Bolivia
El plan de nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia creó un problema para Lula.

Los planes bolivianos de nacionalizar la industria de los hidrocarburos derivaron en intentos de expropiar campos de explotación de la empresa estatal brasileña Petrobras, lo que causó un conflicto diplomático.

Lula fue criticado en su país por no ser suficientemente enérgico con Morales y por "respetar demasiado las afinidades ideológicas".

"Esto ha hecho que sea visto como un líder débil, incapaz de defender los intereses de nada menos de la empresa que, en 2005, ganó más dinero en la historia de América Latina (más de US$10.000 millones)", destaca el analista político Sergio Berenzstein.

"Parece claro que, en caso de ser reelegido, este tipo de conflictos aparecerán magnificados y Lula no los podrá eludir", concluye Berenzstein.

Sin embargo, en el programa de gobierno del mandatario parece haber una repetición de lo que ha hecho desde 2002.

Carlos Pio, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Brasilia, explicó a la BBC que el programa de Lula "pone el énfasis en las relaciones con países en desarrollo y la pretensión de convertirse en un actor importante en las relaciones multilaterales".

Mientras que Alckmin presenta una propuesta bien distinta: "Quiere dar un tono más pragmático a la política exterior, con una orientación a los resultados económicos".

Más allá de la discusión sobre la tendencia que debería seguirse, hay coincidencia en que, en caso de ser reelegido, Lula deberá reeditar al principio de su segundo mandato la energía que invirtió al inicio del primero.

ESCUCHE/VEA
Brasil: apatía días antes de las elecciones.



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