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Lunes, 25 de septiembre de 2006 - 22:16 GMT
¿Brasil a dos colores?
Robert Plummer
BBC, Sao Paulo

Una universidad que lleva el nombre de un esclavo rebelde del siglo XVII está en el centro una controversia sobre la compleja identidad racial de Brasil.

Pintura de  Zumbi dos Palmares en la entrada de la universidad
Unipalmares lleva el nombre del esclavo rebelde Zumbi dos Palmares
El centro de estudios, Unipalmares, abrió sus puertas en 2003 como una institución privada en el distrito pobre de Luz, en Sao Paulo.

Sus aulas simples y las computadoras colocadas sobre los escritorios la asemejan a cualquier institución educacional brasileña.

Pero lo que distingue a este centro es que reserva el 50% de sus plazas para estudiantes de raza negra, un reflejo aproximado de la composición de un país en el que la mitad de sus 183 millones de habitantes tiene esclavos africanos como antepasados.

Brasil es, fuera de África, el país con el mayor número de personas de ascendencia africana. Pero hay pocos negros en la cima de la pirámide social

El rector de la universidad, José Vicente, dice que se busca proveer de educación superior a brasileños desfavorecidos, en especial a los de raza negra.

"Nos hemos convertido en punto de referencia en cuanto a las oportunidades educativas que ofrecemos a las minorías que aún están aquejadas de limitaciones en nuestro país", explicó Vicente.

"Sería difícil para gran parte de la población -agregó- encontrar cupo en otras universidades".

"Acción afirmativa"

Brasil es, fuera de África, el país con el mayor número de personas de ascendencia africana. Pero hay pocos negros en la cima de la pirámide social, incluyendo el gobierno, el parlamento, los servicios públicos y las fuerzas armadas.

BRASIL EN COLORES
Street scene in Sao Paulo's Liberdade area
Blancos: 93 millones
Negros: 11 millones
Mestizos: 76 millones
Otras razas: 2 millones
Fuente: Sondeo oficial brasileño de 2004

Las personas de raza negra continúan socialmente en desventaja. El año pasado, un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo dio a conocer que existe una disparidad económica enorme entre la población de raza blanca y la de raza negra.

Esto ocurre a pesar de que la mezcla racial ha sido una constante en los cinco siglos de historia del país, lo cual hace que muchos de los brasileños no se considere ni enteramente blancos ni enteramente negros.

Para algunos, Unipalmares es una oportunidad de transformar el hecho de que los brasileños negros se encuentren en lo más bajo de la jerarquía social.

Se pretende extender esa política de equidad racial a los servicios públicos, el sector privado y hasta la televisión

Para otros, es una amenaza a la misma naturaleza del país.

Según estos últimos, se pretende reemplazar la venerada noción brasileña de "democracia racial" por una "acción afirmativa" estilo estadounidense que polarizará a la población y obligará a muchos a definirse como blancos o negros.

El tema ha cobrado reciente relevancia por los intentos del Congreso brasileño de establecer cuotas raciales en otras universidades.

Incluso se pretende -con el apoyo del presidente Luiz Inacio Lula da Silva- extender esa política de equidad racial a los servicios públicos, el sector privado y hasta la televisión.

Clases vespertinas

El rector José Vicente espera que el millar de estudiantes de Unipalmares se convierta en los gerentes y empresarios del futuro.

Clayton Amaral Simoes
No tendría la oportunidad de estudiar si no fuera por Unipalmares
Clayton Amaral Simoes, estudiante

La universidad ya tiene acuerdos con tres bancos - HSBC, Bradesco e Itau- que ofrecen pasantías a los estudiantes, los cuales asisten a clases vespertinas ya que trabajan durante el día.

Clayton Amaral Simoes, de 29 años de edad, está en el primer año de sus estudios. Se ha desempeñado como cajero en una panadería y cocinero de la cadena Pizza Hut.

Ahora labora en un centro telefónico perteneciente a Atento do Brasil, la compañía propiedad de la empresa española de telecomunicaciones Telefónica.

Él espera que sus estudios de administración financiera lo ayuden a encontrar un mejor puesto dentro de esa misma rama.

"Me gustaría hacer algo que implique liderazgo de equipo, dijo, y agrego: "Lo que aprendo lo puedo aplicar en la firma. Es genial. No tendría la oportunidad de estudiar si no fuera por Unipalmares".

Dos colores

Un nuevo best seller escrito por el periodista Ali Kamel y titulado "No somos racistas" exponen los argumentos en contra de las cuotas raciales.

El autor alega que, según estadísticas oficiales, el 42% de los brasileños no se identifica ni como blanco ni como negro, sino como mestizo.

Libro de Ali Kamel
¿Es Brasil o no una nación a dos colores?
Kamel asegura que los brasileños son "un arco iris total" y rechaza la idea de etiquetar a las personas no blancas automáticamente como negras.

La cubierta define al libro como "una reacción contra aquellos que nos quieren convertir en una nación a dos colores".

Pero Vicente estima que "la sociedad brasileña sí es una nación a dos colores. Siempre lo ha sido desde el punto de vista de los privilegios, el acceso y el estatus social".

Según el rector, "si miramos todas las áreas de prestigio y los valores sociales, se trata de un sistema en el que los blancos están en la cima y todos los demás debajo".

Pero, "esto no se puede mantener porque los que está abajo quieren cambios", añade. "El país explotará si se siguen manteniendo los privilegios para unos pocos de una clase social mientras la mayoría sigue sin acceso a los privilegios".

Académicos

En el medio académico, la polémica sobre las cuotas raciales continúa.

Jose Vicente, rector de Unipalmares
El país explotará si se siguen manteniendo los privilegios para unos pocos
Jose Vicente, rector de Unipalmares

El antropólogo Peter Fry, de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, lamenta que el país no haya intentado combatir el racismo con campañas públicas al estilo de las efectuadas con el SIDA.

"Siempre consideré que Brasil podría resolver este problema de otra manera, sin tener que legislar sobre él, lo cual es inmensamente peligroso", declaró al diario Folha de Sao Paulo.

Entretanto, Antonio Sergio Alfredo, sociólogo de la Universidad de Sao Paulo, cree que una ley sobre cuotas raciales trataría de regular demasiados aspectos de la vida, y que no estaría bien regulada.

Calle de Rio de Janeiro
¿Tendrá más oportunidades la próxima generación de brasileños negros?
Sin embargo, piensa que la "acción afirmativa" puede resultar eficaz si la gente es capaz de definir su color sin mayores complicaciones.

"Lo que estas políticas hacen es aceptar las autodeclaraciones como una realidad. En este sentido, no hay problemas", manifiesta.

Y explica: "Pero si la gente empieza a establecer tribunales y comisiones para decidir el color de los demás, entonces ahí empieza la complicación".

Por primera vez desde que Brasil aboliera la esclavitud en 1888, existe la posibilidad de que por ley se intente reducir las diferencias sociales entre personas blancas y negras.

Pero si la legislación no se perfila con sumo cuidado podría terminar haciendo más daño que aportando beneficios.

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