Morales asegura que ha habido una reducción del cultivo, pero sin violencia.
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El presidente de Bolivia, Evo Morales, criticó fuertemente un informe estadounidense en el que se acusa a su gobierno de permitir el aumento de las plantaciones de coca.
"Tenemos dignidad, tenemos soberanía y no es posible que el gobierno de Estados Unidos nos diga que tenemos que cambiar las leyes", dijo Morales desde Nueva York, donde asiste a la Asamblea General de Naciones Unidas.
Según el informe anual del presidente de EE.UU. sobre los países productores y países de tránsito del narcotráfico, "el gobierno boliviano ha permitido la expansión de los cultivos de coca y ha reducido significativamente su erradicación".
Washington instó a las autoridades de Bolivia a cambiar algunas leyes relativas al cultivo de la coca y le pidió que destruya 5.000 hectáreas de cultivos antes de marzo de 2007.
Sin embargo, el ex líder cocalero y actual mandatario boliviano aseguró que su gobierno aumentó en un 50% las incautaciones de cocaína y en un 300% las de marihuana.
"Estados Unidos debería reconocer este esfuerzo de nuestro gobierno, del pueblo, del movimiento campesino", dijo Morales.
"Sin muertos ni heridos"
En sus declaraciones de este martes, el mandatario boliviano añadió que -algo que según él nunca antes había pasado- "ha habido de reducción del cultivo de coca, neta, acordada, concertada, sin muertos, ni heridos".
"Entendemos perfectamente que una parte de la hoja de coca se desvía para cocaína, por eso la reducción voluntaria", dijo Morales.
La hoja de coca, uno de los símbolos de la cultura andina, es la materia prima de la cocaína y diversos estudios estiman que en Bolivia se cultivan más de 27.000 hectáreas, excediendo la norma establecida.
La semana pasada, funcionarios bolivianos viajaron a Washington para explicar los éxitos del gobierno de Morales en la incautación de drogas.
"Politizado"
En el informe estadounidense, también se acusa a Venezuela y Myanmar (Birmania) de haber "fracasado" en su lucha contra el narcotráfico.
Las autoridades venezolanas desestimaron el documento, al que calificaron de politizado.
"La mención explícita de la necesidad de mantener el financiamiento para el supuesto 'fortalecimiento de la democracia', sugiere que EE.UU. está más preocupado por promover un cambio de gobierno en Venezuela que por la lucha contra las drogas", dijo el gobierno venezolano en un comunicado.