Algunas de las supuestas incautaciones de armas a las FARC habrían sido un montaje.
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El comandante del ejército de Colombia, General Mario Montoya, declaró el jueves que varios miembros de las fuerzas armadas de ese país, incluyendo a dos oficiales, estuvieron involucrados en un atentado cometido en Bogotá días antes de la reciente toma de posesión del presidente, Álvaro Uribe Vélez.
El alto oficial señaló en rueda de prensa que el ataque, atribuido inicialmente a la organización insurgente Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), fue aparentemente la responsabilidad de "personas sin escrúpulos, entre los cuales se encuentran dos oficiales del ejército".
El pasado 31 de julio un carro bomba estalló cerca a una instalación militar de la capital colombiana, dejando un saldo de un civil muerto y al menos diez soldados heridos.
En un comunicado publicado por el sitio web del Ministerio de Defensa de Colombia, la institución informa además que operativos de decomiso de varios explosivos en los últimos dos meses "aparentemente no corresponden a la realidad".
En el mismo comunicado, las autoridades indican que la Fiscalía General de la Nación se encuentra adelantando la investigación correspondiente.
El diario colombiano El Tiempo sugiere que los militares involucrados llevaron a cabo estas acciones con el fin de demostrar la eficiencia de las fuerzas armadas en evitar atentados similares, y además para cobrar las recompensas ofrecidas por el gobierno a los informantes.
En los días anteriores a la posesión para el segundo periodo del presidente Álvaro Uribe, las autoridades anunciaron que habían prevenido varios atentados dinamiteros en distintos sitios de Bogotá.
Acusaciones de corrupción
El general Montoya ha sido recientemente ratificado en su cargo.
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No es el primer caso que resulta en acusaciones de corrupción a oficiales del ejército colombiano en meses recientes.
En mayo pasado, un coronel del ejército fue arrestado poco después de que una unidad militar a su cargo se enfrentara con un grupo elite antidrogas de la policía nacional, cerca a la ciudad de Cali, resultando muertos varios de los agentes policiales.
Si bien inicialmente se indicó que se había tratado de una equivocación, la Fiscalía colombiana investiga la posibilidad de que el ataque a la patrulla policial por los efectivos del ejército hubiese sido cometido en conexión con grupos de narcotraficantes.