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Lunes, 7 de agosto de 2006 - 23:31 GMT
Los retos del segundo mandato de Uribe
Hernando Salazar
Bogotá

Álvaro Uribe, presidente de Colombia
Uribe fue reelegido con más del 62% de los votos.
Aunque Álvaro Uribe fue reelegido en la presidencia de Colombia con más del 62% de los votos y mantiene niveles de respaldo a su gestión por encima del 70%, tendrá que superar difíciles retos internos y externos en el segundo mandato que empieza este 7 de agosto.

Son desafíos en economía, seguridad, paz, derechos humanos y relaciones internacionales.

De la manera como Uribe intente superarlos o los supere, dependerá en buena medida su capital político en los próximos cuatro años.

Analistas consultados por la BBC, como el ex canciller Rodrigo Pardo, creen que la gobernabilidad de Uribe será más difícil en el segundo período.

"La gobernabilidad del primer período dependió de la popularidad del presidente", dice Pardo.

"Pero va a ser muy difícil de sostener por otros cuatro años cuando la agenda económica implica aumento de impuestos y reducción de gasto público, que son impopulares, y cuando el presidente va a tener que echar mano de una clase política que es impopular", añade.

Reforma tributaria

El Congreso -donde la heterogénea coalición del gobierno representa casi el 70 por ciento de los votos- será fundamental frente a un controvertido proyecto de reforma tributaria que pretende extender el cobro del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a muchos productos de la canasta familiar que hoy están exentos.

Esa reforma, dice el gobierno, es necesaria para seguir financiado la política de seguridad y para invertir más en lo social, una de las tareas pendientes del primer período de Uribe.

El gobierno tiene el reto muy grande de consolidar una política social en materia de cobertura en educación y en seguridad social
Mario Gómez, director social de la Fundación Restrepo Barco
Al menos el 50% de los colombianos son pobres y Colombia ocupa el puesto 11 entre los países de mayor inequidad a nivel mundial.

"El gobierno tiene el reto muy grande de consolidar una política social en materia de cobertura en educación y en seguridad social", le dijo a BBC Mundo Mario Gómez, director social de la Fundación Restrepo Barco.

"Necesita recursos para financiarla y para la política de seguridad, que en buena medida ha venido sustentada por la cooperación de Estados Unidos", explicó.

Nadie niega que la política de seguridad democrática -la principal bandera de Uribe- frenó la expansión y las actividades de guerrillas como las FARC, pero no derrotarlas. Ese grupo sigue teniendo alrededor de 20.000 combatientes.

¿Acuerdo humanitario?

Por eso, muchos se preguntan qué pasará en los próximos cuatro años entre el gobierno de Uribe y las FARC, con las cuales no se ha logrado avanzar mucho en la discusión de un acuerdo humanitario que permita intercambiar guerrilleros presos por secuestrados.

Investigadores frente a una estación policial de Cali, donde un coche bomba mató a cuatro policías.
Uno de los principales desafíos de Uribe es frenar la violencia.
Entre los secuestrados que harían parte de ese acuerdo se encuentran dirigentes políticos, como la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, así como oficiales, soldados y policías, algunos de los cuales llevan más de siete años en poder de esa guerrilla.

Con la otra guerrilla de izquierda, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que es mucho más pequeña y tiene alrededor de 3.000 integrantes, el gobierno de Uribe ha iniciado acercamientos, pero aún no empieza una negociación formal.

En materia de paz, el presidente colombiano también tendrá que asegurar el éxito del proceso con los paramilitares de derecha, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), más de 30.000 de los cuales se han desmovilizado y están en proceso de reinserción a la vida civil.

Nuevos grupos paramilitares

Sin embargo, recientes informes, como uno del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, señalan que han surgido por lo menos 43 nuevos grupos paramilitares en el país, con más de 3.800 hombres en armas.

El reto del gobierno no es sólo neutralizar a esos grupos y negociar con Estados Unidos la no extradición de algunos de sus jefes acusados de narcotráfico, sino garantizar que los paramilitares no sigan resurgiendo y que haya una efectiva reparación a las víctimas de masacres, desapariciones, desplazamientos forzados y robo de tierras.

Si no se negocia adecuadamente, podemos estar sembrando el siguiente ciclo de violencia
Mauricio García Durán, experto en temas de paz
Un experto en temas de paz consultado por BBC Mundo, el jesuita Mauricio García Durán, llama la atención sobre la necesidad de encontrar un consenso político sobre lo que es negociable y lo que no es negociable en un proceso de paz.

Para él, "una negociación exitosa con las FARC, las AUC y el ELN requiere ponerle punto final a la violencia en general, no solo parcial".

"El reto es encontrar un balance que permita que se avance en la negociación con los alzados en armas, pero al mismo tiempo se logre equilibrio con las demandas de la sociedad en cuanto a verdad, justicia y reparación", enfatiza.

Y dice que debe buscarse una paz duradera, pues "si no se negocia adecuadamente, podemos estar sembrando el siguiente ciclo de violencia".

Además, la política de seguridad democrática tiene el reto de respetar los derechos humanos, un punto que ha generado roces entre el gobierno, las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales, que critican los métodos empleados por las autoridades.

Política exterior

Finalmente, Pardo sostiene que el principal reto externo de Uribe será desideologizar su política exterior.

"En la medida en que disminuya lo ideológico y el discurso tan fundamentalista de Uribe de los primeros cuatro años para acercarse a George W. Bush, y no se asuma que Colombia es el contrapeso de Hugo Chávez, se pueden abrir espacios con Venezuela", dice.

Hugo Chávez y Álvaro Uribe
Se mantiene una intención de ambos presidentes de evitar conflictos, pero están reducidas prácticamente al tema energético
Rodrigo Pardo, ex canciller de Colombia
Pardo cree que las relaciones entre Colombia y Venezuela no han sido buenas en estos cuatro años.

"Son hipócritas. Se mantiene una intención de ambos presidentes de evitar conflictos, pero están reducidas prácticamente al tema energético cuando se trata de dos países que tienen muchísimo que trabajar en forma mancomunada y no lo están haciendo", añade.

Y concluye que Uribe tendrá que cambiar su forma de llevar las relaciones con Ecuador, donde ha surgido un sentimiento anticolombiano por los problemas en la frontera, debido al conflicto interno, los cultivos ilícitos y los desplazados.

Se espera que en su toma de posesión, ante el Congreso y ante 11 presidentes de América Latina, Uribe dé más pistas sobre la forma como afrontará los retos internos y externos en los próximos años.

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