Evo Morales ha prometido grandes cambios sociales.
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El presidente de Bolivia, Evo Morales, inaugura este domingo en la ciudad de Sucre la Asamblea Constituyente que redactará una nueva Constitución.
Según Morales, la Carta Magna "refundará" el país y será la primera en incorporar los derechos de la mayoría indígena.
Los 255 constituyentes, que deben sesionar en un periodo no menor de seis meses y no mayor de un año, discutirán además propuestas para una mayor autonomía de las regiones.
Estos temas, junto a la redistribución de la tierra y de la riqueza obtenida por la explotación de los hidrocarburos, han sido en los últimos años fuente de tensión política y social en Bolivia.
Visitas canceladas
La Constituyente sesionará en la ciudad de Sucre.
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Varios jefes de Estado latinoamericanos se excusaron de asistir al acto en Sucre. Desistieron de participar, entre otros, los mandatarios de Venezuela, Hugo Chávez; de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Argentina, Néstor Kirchner, y de Chile, Michelle Bachelet.
De modo que Morales no podrá concretar su deseo de que una mini-cumbre presidencial presencie la inauguración de la Constituyente.
Sí estará presente la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú.
El estreno de la Asamblea se produce días después de que el mandatario boliviano relanzara su plan agrario, el cual continuará con la entrega de tierras del Estado e intentará expropiar campos improductivos, algo muy resistido por los empresarios agrícolas.
Obstáculos
La Constituyente debatirá la situación de las comunidades indígenas.
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Morales cree que hasta el momento todas las Constituciones de su país han sido ilegítimas, al haber sido redactadas por una elite apoyada desde el exterior y no por las comunidades indígenas, que representan el 60% de la población.
Según él, la nueva Carta Magna reflejará mejor la organización política y económica que la mayoría desea.
Su borrador incluye el control estatal de la tierra y de los recursos naturales -ya se han nacionalizado los hidrocarburos-, al contrario de las políticas de libre mercado promovidas por Estados Unidos.
Además, reconoce los derechos de los indígenas y sus prácticas tradicionales, tales como los usos ceremoniales y médicos de la hoja de coca.
Sin embargo, Morales podría encontrar obstáculos a la hora de llevar adelante su "refundación" de Bolivia: de los 255 asambleístas elegidos el 2 de julio, sólo 137 representan a su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS).
Esto significa que el presidente no cuenta con la mayoría de dos tercios necesaria para aprobar reformas clave y, por lo tanto, deberá negociar con los otros sectores.
De hecho, la propuesta de Morales no es la única. La corriente liberal o conservadora dentro de la Asamblea presentó ocho iniciativas, mientras que los movimientos sociales elaboraron una treintena.
Autonomías
Personalidades internacionales se harán presentes en la ceremonia.
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Según los observadores, uno de los temas que más divisiones podría generar es el de las autonomías regionales. Actualmente, los prefectos son designados por el gobierno central.
Cuatro de las nueve provincias bolivianas votaron a favor de una mayor independencia en un referendo realizado el mismo día de la elección de los asambleístas, pero la mayoría de los bolivianos se pronunció en contra.
Santa Cruz, la región más rica económicamente y en cuanto a reservas de gas natural, fue una de las que optó por la autonomía.
Les tocará, pues, a los constituyentes balancear este resultado contradictorio.
Según los analistas, la Asamblea no podrá eludir los temas espinosos que provocaron varios años de crisis antes de que Morales fuera elegido como el primer mandatario indígena de Bolivia en diciembre de 2005.
Si se logra el consenso, dicen, el país más pobre de Sudamérica podrá dar un paso adelante. Si no, es posible que renazca la inestabilidad.