El volcán Tungurahua está activo desde 1999.
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Al menos 4.000 personas han sido evacuadas tras la erupción del volcán Tungurahua en el centro de Ecuador, a 135 kilómetros de la capital, Quito.
El volcán, uno de los ocho activos del país, continúa expulsando ceniza y gases.
Según el Instituto Geofísico de Ecuador, el sábado se oyó una detonación, considerada por los técnicos como la más fuerte erupción desde 1999.
La institución asegura, además, que al menos 30 poblaciones han sido afectadas por los efectos de las cerca de 20 detonaciones registradas hasta el momento.
La emanación de ceniza viene creciendo desde mayo pero el viernes registró sus más altos niveles.
La evacuación
Los habitantes de siete poblaciones han abandonado sus hogares y se resguardan en refugios dispuestos por el gobierno.
Las poblaciones situadas en el lado occidental del volcán son las más afectadas por la lluvia de cenizas y flujos piroclásticos.
Un residente de Cusúa abandona su hogar tras la erupción.
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Algunos pobladores, en su mayoría campesinos, perdieron cosechas y animales debido a la toxicidad de los fragmentos expulsados por el volcán.
Riobamba y Guaranda, ciudades cercanas a la montaña, registraron lluvia de fragmentos de roca pulverizada.
Aún no se ha decretado la máxima alerta de seguridad -la roja- en la zona. En la parte occidental del volcán es todavía naranja, mientras que en Baños, una población turística del lado oriental de la montaña, es amarilla.
El sábado, el presidente de Ecuador, Alfredo Palacio, y los ministros de Salud Pública, Bienestar Social, Economía y Defensa visitaron las zonas afectadas por la erupción.
Palacio dijo que su país tenía que prepararse para el peor escenario.
El mandatario ofreció cerca de US$5 millones para cubrir los costos de los efectos de la crisis.