Más de 40 buses fueron quemados en las últimas horas.
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Cientos de miles de personas han sufrido serios inconvenientes para llegar a sus trabajos en Sao Paulo, Brasil, luego de que la mayoría de las compañías de autobuses suspendieran sus servicios a raíz de una ola de violencia pandillera.
Los trabajadores tuvieron que ir a sus empresas a pie, en autos o en trenes, después de que más de 40 buses fueran incendiados o alcanzados por disparos en la mayor ciudad del país y en otras partes del estado del mismo nombre.
Las autoridades aseguran que la violencia ha sido instigada por una pandilla conocida como "Primeiro Comando da Capital" (PCC).
Por lo menos seis personas murieron en decenas de ataques separados, incluyendo incendios, disparos y explosiones, contra el transporte público, bancos y otros edificios.
El miércoles, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, acusó a los pandilleros de aterrorizar a Sao Paulo.
Este jueves el prefecto de la ciudad, Gilberto Kassab, anunció que policías militares, algunos vestidos de civil, patrullarán las principales rutas de ómnibus.
Presidiarios
Los últimos ataques tuvieron lugar después del arresto de un hombre acusado de ser uno de los principales cabecillas del PCC.
En mayo de 2006, esa pandilla provocó una ola de violencia en el estado de Sao Paulo que dejó cerca de 170 muertos.
El PCC es acusado de controlar el sistema penitenciario del país.
La agrupación surgió en Sao Paulo, organizada por presidiarios que sobrevivieron a una de las peores matanzas carcelarias en la historia de Brasil, a principios de los años noventa, en la que se señaló a la policía de haber matado a unos 111 internos para aplacar un motín.