El ex presidente de México, Luis Echeverría, se declaró inocente de los cargos de genocidio y privación ilegal de la libertad que pesan en su contra, en la primer audiencia desde que fuera puesto bajo arresto domiciliario el pasado viernes.
La casa de Echeverría, donde se encuentra bajo arresto, fue escenario de protestas.
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Echeverría, quien ocupó la presidencia desde 1970 a 1975, está acusado del delito de genocidio en la causa que investiga la Masacre de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, en la que cientos de estudiantes fueron reprimidos y decenas murieron a manos de las fuerzas de seguridad.
En ese momento, Echeverría se desempeñaba como secretario de Gobernación, el equivalente al Ministro del Interior en otros países.
Este miércoles, el ex mandatario de 84 años le manifestó por escrito al juez Ranulfo Castillo Mendoza que las muertes ocurridas aquel 2 de octubre fueron resultado del enfrentamiento entre policías y estudiantes, y no de la intención de destruir parcial o totalmente al estudiantado.
Echeverría calificó de "absurda" la acusación de genocidio y agregó que el tribunal del juez José Ángel Matta Oliva, que ordenó su arresto, no tiene ninguna prueba de que él haya sido el autor intelectual o partícipe de esas muertes.
Números que no coinciden
Según cifras oficiales, en los incidentes ocurridos en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, en la capital mexicana, murieron 30 personas, pero familiares, sobrevivientes y activistas de organizaciones no gubernamentales de derechos humanos hablan de hasta 300 víctimas.
El presidente Vicente Fox creó una fiscalía especial para investigar los sucesos de lo que en México se conoce como "la guerra sucia", las atrocidades cometidas por fuerzas de seguridad del Estado durante tres décadas, desde 1960.
Esa fiscalía especial debía hacer público el informe especial de dicha investigación en abril pasado, pero tal cosa no ocurrió.