Muchos buses han sido quemados en las calles de Sao Paulo.
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La capital industrial de Brasil, Sao Paulo, fue afectada por una serie de atentados violentos en lo que muchos definen como una guerra a gran escala entre las autoridades y la organización criminal Primer Comando de la Capital (PCC por sus siglas en portugués).
Tanto es el temor de la gente que algunos han optado por quedarse al interior de sus viviendas o restringir al máximo la circulación callejera para evitar exponerse a situaciones de alto riesgo.
La BBC recogió testimonios de habitantes de Sao Paulo sobre los ataques y el miedo que les provoca vivir en esa ciudad.
Cristiane Neves, 26, trabajadora de la industria turística, Sao Paulo
Vivo en el barrio de Santo Amaro, en el sur de Sao Paulo, donde se ha producido mucha violencia.
Las cosas están realmente fuera de control. Estamos demasiado asustados como para salir a la calle. He escuchado disparos desde mi departamento.
Tres buses fueron quemados durante el fin de semana y hombres armados dispararon a dos bancos.
No supe de nadie que hubiera muerto en estos ataques. Creo que sólo buscaban el impacto.
La gente tiene temor de salir a las calles.
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Pero muchos policías han sido asesinados.
La policía -fuertemente armada- está patrullando las calles.
Yo salí el sábado y vi que los efectivos estaban deteniendo a la gente a punta de pistola, lo cual me aterrorizó.
Por lo general Sao Paulo no es la ciudad más segura del mundo para vivir, pero ahora se ha puesto peor.
Ayer la policía le decía a la gente que fuera a trabajar como un día común y corriente.
Pero no podemos ir a trabajar si no hay buses. Muchas de las estaciones están cerradas y los dueños de los buses no quieren que se los quemen.
Yo me voy a quedar en mi casa junto a mi familia. Mis amigos están haciendo lo mismo.
Tenía una entrevista de trabajo esta mañana, pero la tuve que cancelar. Mi padre fue a trabajar, pero nosotros nos quedamos muy preocupados.
Yo culpo al gobierno por su respuesta frente a todo esto.
El PCC le advirtió al gobierno que lanzarían ataques hace 20 días, pero no los escucharon.
Ahora nos tenemos que quedar en nuestras casas, mientras toda está violencia está ocurriendo afuera.
El jefe de la policía local dijo que esto podría durar hasta por 10 días.
Iolanda Krusnauskas, 35, profesora, Sao Paulo
Algunos piden que se prohiba el uso de teléfonos celulares al interior de las cárceles.
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Estoy muy asustada.
El gobierno dice que la situación está bajo control, pero la violencia continua y todos estamos muy asustados.
Los criminales están quemando buses e incendiando bancos.
Yo vivo en el norte de la ciudad y puedo escuchar las sirenas de los bomberos y la policía sin cesar.
Estoy preocupada porque el tanto gobierno local y como el federal no parecen ser capaces de controlar la violencia.
No hay suficientes policías para luchar contra estas pandillas violentas. La policía está mal pagada y desorganizada, mientras que las pandillas están bien organizadas.
Creo que el primer paso que deberían tomar las autoridades es prohibir que los prisioneros usen teléfonos celulares para dirigir la violencia en las calles.
Realmente yo no puedo entender por qué se les permite usar el teléfono móvil para dar instrucciones a los criminales que no están en las cárceles.
Eso es lo que está provocando la violencia. Las prisiones están controladas por los prisioneros y el gobierno no invierte lo necesario para revertir la situación.
Nosotros pagamos altos impuestos, pero novemos que sean utilizados en las áreas clave como el combate contra el crimen.
Tampoco hay inversión en el sistema educacional y esas dos cosas están vinculadas.
Inviertan en educación y cárceles y no estaremos en esta situación.
¿Dónde se va nuestro dinero? A los bolsillos de un gobierno corrupto, supongo.
Este tipo de violencia es más común en Río de Janeiro, no es Sao Paulo.
Pero si vives en Sao Paulo, vives bajo el miedo constante de ser asaltado o atacado al caminar por la calle.
Esta ola de violencia sólo ha empeorado ese temor.
Temo que si no controlan esta situación, tendremos que acostumbrarnos a vivir con ella permanentemente.
Claudia G, 65, jubilada, Sao Paulo
Los habitantes dicen que nunca antes habían visto este tipo de violencia en Sao paulo.
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La gente aquí está muy preocupada y siente pánico porque nunca habíamos visto nada como esto.
Yo tengo 65 años y nunca había visto este tipo de violencia en Sao Paulo.
Ya ha afectado la zona donde vivo, Itaim Bibi, que está en el sureste de Sao Paulo.
Un detective fue asesinado en un restaurante apenas a una cuadra de mi casa el viernes.
Él fue asesinado a balazos por dos hombres encapuchados frente a su esposa, según los informes locales.
Ese fue un acto terrorista, en mi opinión. No está basado en ninguna ideología o religión, es simplemente una acción criminal.
Esta es una situación muy triste. La policía nos ha dicho que nos quedemos en las casas.