El tono del presidente George W. Bush durante su discurso sobre el tema migratorio se tornó un tanto solemne cuando dijo que había llegado "el momento de las decisiones".
EE.UU. no distingue entre quienes sí aportan beneficios al país y los que no, critican expertos.
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Una de esas decisiones, la de enviar 6.000 tropas de la Guardia Nacional a la frontera desde el próximo mes de junio y durante un año completo, no cayó muy bien de este lado del Río Bravo, pero tampoco causó mayor sorpresa.
La Cancillería mexicana dijo en un comunicado que le preocupaba que la medida no estuviera acompañada de "avances suficientes" en el debate en el Congreso estadounidense, y que en todo caso, el país "redoblará sus esfuerzos y no escatimará recursos para proteger y garantizar el debido respeto a sus connacionales mexicanos".
A pesar de que Bush describió a México como su vecino y amigo, y de que aseguró públicamente lo que en privado le había dicho a su colega Vicente Fox -que no va a militarizar los 3.000 kilómetros de frontera que ambos países comparten- la verdad es que para muchos aquí no hay duda de que la medida es un hecho consumado e irreversible.
Militarización
Por su parte, el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Álvaro Elías Loredo (PAN), manifestó su rechazo a la decisión del mandatario estadounidense e insistió en la urgencia de concretar un acuerdo migratorio bilateral.
"Nosotros no estamos en guerra con nadie. Rechazamos la militarización de la frontera", aseguró Elías Loredo.
"Entiendo que el envío de seis mil elementos de la Guardia Nacional a la frontera obedece a presiones internas en Estados Unidos, pero expreso un rechazo a esa militarización, porque no es otra cosa. Externo mi convicción de que más que decisiones unilaterales le apostemos al acuerdo migratorio que es bilateral", añadió.
El político mexicano advirtió que "México merece un mejor trato de su vecino y de su socio".
Parte del TLC
De otro lado, según le explicó a BBC Mundo Sonia Quiroz, analista de temas militares y académica de la Universidad Iberoamericana, "esta medida lo que hace es recuperar lo que ha sido la política de la seguridad estadounidense en relación con nuestro país".
"El que nos hablen del despliegue de la Guardia Nacional en la frontera, no es más que reconfirmar lo que han venido haciendo desde la década de los '80. Es una política que ellos entienden, no como una amenaza para México, sino como una colaboración natural entre dos países que comparten responsabilidades en la frontera".
Para la analista Quiroz, esta política de contención de fronteras que el vecino más poderoso ha implementado durante décadas, es asumida por México a cambio de recibir asesorías diversas, armamento y tecnología.
Un reclamo a México
"Todo esto está contemplado en el Tratado de Libre Comercio, que México firmó con Estados Unidos y Canadá. Este es un convenio no sólo de libre mercado, es un convenio de carácter político, social y militar", dijo.
Otra de las lecturas que la profesora Quiroz hace de este anuncio, es que el envío de guardias nacionales a la frontera es una manera muy pragmática que utiliza Estados Unidos para reclamarle a México que no está haciendo lo suficiente por lidiar con los problemas que afectan su seguridad nacional, es decir, narcotráfico, terrorismo e inmigración ilegal.
"Lo que intentan es remarcar que nosotros no hemos hecho lo suficiente", señala, "y por eso tenemos que asumir que ellos controlen todo el asunto en la frontera".
La analista Quiroz está convencida de que, desde la actual óptica de lo que es su seguridad nacional, Estados Unidos no hace distinciones entre los inmigrantes que sí aportan beneficios al país y los que no.
"Ellos consideran que los inmigrantes suelen reproducir muchos de sus sistemas y de sus condiciones de vida. Por eso tipifican a los inmigrantes, principalmente, como agentes que van a reproducir patrones delincuenciales, que les van a desconfigurar y amenazar su proyecto de nación".
A juzgar por lo que dijo a BBC Mundo Mónica Villareal, una joven que llegó hace apenas seis meses de Ciudad Juárez, no se pueden tener garantías de que con esta nueva medida de Estados Unidos, se logre disuadir a los mexicanos de cruzar la frontera.
"No, a los inmigrantes no les interesa lo que haga el gobierno, la gente siempre va a buscar maneras de pasarse para el otro lado".