Una serie de líderes de izquierda han consolidado su poder a lo largo de América Latina. El presidente venezolano Hugo Chávez vislumbra una oportunidad histórica para generar un nuevo bloque de poder en la región, que oficie de contrapeso a la influencia de Estados Unidos.
Emilio San Pedro, recorrió el continente para la serie "Un nuevo eje de poder", de la Radio 4 de la BBC.
Iconografía del pasado en el distrito 23, Caracas.
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Lisandro Pérez es el jefe civil del distrito 23 de enero de la capital venezolana, Caracas. Si uno buscaba un sitio para confirmar la impresión que de una marea roja inunda América del Sur, basta con una visita a su oficina.
Imágenes de líderes revolucionarios socialistas y comunistas del pasado y del presente adornan las paredes. La montaña de libros en su escritorio incluye trabajos de Vladimir Lenin y Carlos Marx. Cerca de los libros descansa una capucha, emblema de su pasado violento como integrante del movimiento guerrillero Tupamaro de Venezuela.
Dicho movimiento es hoy una activa milicia social aseguró Pérez. Ello lo ha llevado a las calles, en especial en 2002, cuando hubo que defender el golpe de Estado contra Chávez.
"Necesitamos gente que sea combatiente y que crea en el cambio social y sobre todo en el socialismo", agregó.
El apodo de Pérez -el que escuché cuando lo acompañe por las calles de un empobrecido distrito 23 de enero- viene del pasado revolucionario: Mao.
"Me considero un marxista-leninista y sigo un camino específico que incluye las enseñanzas de Mao Zedong".
"Siempre llevo sus escritos conmigo y forman parte de mi vida cotidiana. Diría que soy un seguidor de él de la misma forma en que soy un seguidor del presidente Chávez", estimó.
¿Lula un conservador?
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Incluso diría que si uno toma la palabra conservador, en su acepción de que preserva el status quo... Lula es el más conservador de todos los presidentes desde el regreso de la democracia hace 20 años
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Unos 4.300 kilómetros más al sur, en la ciudad más grande de Brasil, San Pablo, el columnista Clovis Rossi bromeó con su editor.
Rossi trabaja para el diario Folha de San Pablo, el cual asegura ser el más leído del país. "Necesitamos imprimir una corrección", dijo.
¿Por qué? Rossi cree que un titular impreso cuando Luiz Inacio Lula Da Silva ganó la presidencia en 2002 está equivocado.
"Dice: 'Primer presidente de izquierda elegido en Brasil', pero su gobierno dista de ser de izquierda", explicó.
"Incluso diría que si uno toma la palabra conservador, en su acepción de que preserva el status quo... Lula es el más conservador de todos los presidentes desde el regreso de la democracia hace 20 años".
La continuidad del programa económico de su antecesor le ganó el favor de los banqueros, agregó Rossi, "uno de los más importantes de Brasil me comentó que le gustaría erigir una estatua de Lula frente a su banco".
Chávez y Lula son parte del cambio hacia la izquierda, pero en muchas formas pueden ser descritos como de planetas separados. Lo mismo se podría afirmar de Evo Morales en Bolivia y de la nueva presidenta de Chile, Michelle Bachelet.
Para Lula y su gobierno la persecución de la estabilidad económica es necesaria para combatir la pobreza y la desigualdad, y mencionan éxitos en ambas, apoyados en un conjunto de programas sociales.
En Bolivia y Venezuela es más probable encontrar gente vinculada a los negocios preocupada por el mal ambiente que se ha generado.
Pero existe una tendencia que parece abarcar a toda la región, hecho sobre el cual analistas y políticos coinciden: que las preocupaciones y reivindicaciones de los pobres se han vuelto parte de la escena política cotidiana.
Vacío político
Bachelet y Morales, dos tipos de izquierda muy diferentes.
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Margarita López Maya es una académica que vive en Caracas, simpatizante de Chávez.
Sobre el éxito electoral de Morales en Bolivia comentó: "Lo que ocurre en América Latina, desde mi perspectiva histórica, es que estamos finalmente alcanzando el punto donde va a ocurrir una revolución social. Vamos a ver la igualdad".
"Eso es lo que tratamos de lograr. Lo intentamos en el siglo XX. Pero la inmensa mayoría de las personas eran ciudadanos de segunda clase o no lo eran en el caso de los indígenas", explicó.
En la moderna y de moda zona de Puerto Madero en Buenos Aires, el consultor político Felipe Noguera lamentó las políticas de Chávez y su par argentino, Néstor Kirchner.
Kirchner atacó al Fondo Monetario Internacional por la crisis económica de 2001-2002 y sus consecuencias.
El Fondo es también objeto de las críticas de Chávez, al que considera un representante del "neoliberalismo", una forma de capitalismo que empobrece en vez de enriquecer a la gente con menos recursos.
Noguera cree sin embargo que todo esto no es más que populismo, aunque reconoce que llena un vacío político.
"Pero no pienso que tengamos una receta internacional sobre cómo combatir la pobreza. Por lo tanto ha sido muy fácil el afianzamiento de una retórica populista, de un 'nosotros contra ellos'", explicó.
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Los políticos populistas se apoyan en el elevado precio de sus productos básicos, como el petróleo en Venezuela o la producción agrícola en Argentina y a lo largo de la historia esas recetas han fallado
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Noguera se mostró en desacuerdo con la idea de que el llamado "Consenso de Washington" -una serie de políticas impulsadas por algunos economistas como fórmula para promover el crecimiento económico- o el FMI han fracasado.
"Tuvieron éxito en el cumplimiento de los objetivos que se trazaron, que era detener la crisis macroeconómica y generar crecimiento y sentido común en las economías".
"En lo que fallaron fue en la no creación de objetivos para combatir la pobreza", estimó.
Agregó que los políticos populistas se apoyan en el elevado precio de sus productos básicos, como el petróleo en Venezuela o la producción agrícola en Argentina. Y a lo largo de la historia -aseguró- esas recetas han fallado.
"Esperanza"
Mercedes Marco del Pont es una diputada del Frente por la Victoria, movimiento del presidente Kirchner, y una crítica del FMI desde hace tiempo. Obviamente no está de acuerdo con Noguera.
Aseguró que popularidad no es lo mismo que populismo.
"Es cierto que el presidente disfruta de altos índices de apoyo popular, pero no es el resultado de medidas populistas. Se debe al hecho de que tenemos un presidente que mantiene la disciplina fiscal y se ocupa personalmente de las negociaciones con grupos sociales y económicos".
"Es importante reconocer que esta característica es necesaria en un país como Argentina, donde el Estado ha desaparecido del escenario", explicó.
Más allá de las diferencias en la ejecución política, lo que varios presidentes de izquierda hacen es alimentarse y luego articular las esperanzas de los desposeídos y marginados.
Ranchos en Caracas, donde muchos esperan cambios.
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Me di cuenta de ello cuando caminaba junto a "Mao" por las estrechas calles y entre los ranchos del distrito 23 de enero.
Me encontré con Mercedes, cuyo padre construyó su rancho hace 48 años.
Ella y su familia esperan que la estructura rudimentaria de tablas y acero sea reemplazada por una casa de ladrillos. Están en la lista de espera del gobierno.
Bajo el presidente Chávez, dijo Mercedes, al menos tienen esperanza. Sus condiciones son precarias, pero las cosas mejoran de a poco.
Y del poder económico que el petróleo brinda a Chávez para programas sociales dijo: "El petróleo es nuestro".