Los líderes de México, Estados Unidos y Canadá, Vicente Fox, George W. Bush y Stephen Harper concluyeron una cumbre que se prolongó por dos días reiterando su intención de incrementar la integración económica.
Los mandatarios apuestan por la integración económica para enfrentar a China e India.
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Los mandatarios de América del Norte expresaron desde Cancún, México, que habían acordado esta medida para enfrentar la competencia proveniente de India y China.
Al respecto, el presidente estadounidense George W. Bush indicó que sería mucho más fácil alcanzar tanto la justicia social como la prosperidad en la región si las tres naciones trabajaban de manera conjunta por esos objetivos.
Sin embargo, según los corresponsales que se encuentran en la zona, la reunión culminó sin que se llegara a un acuerdo claro en aspectos específicos.
Por su parte, el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, expresó su preocupación debido al arancel que EE.UU. impone a la madera proveniente de su país.
Según el corresponsal de la BBC en Cancún, James Westhead, el mandatario canadiense amenazó con tomar acciones legales si no se alcanzaba algún acuerdo.
Un paso adelante
Con respecto al polémico tema migratorio entre México y EE.UU., el cual dominó la agenda desde el primer día, Bush le aseguró a su homólogo mexicano que estaba comprometido con la propuesta de un programa de visas temporales.
Éste le permitiría enfrentar la inmigración ilegal que existe en territorio estadounidense, la cual se calcula en casi 12 millones de personas.
Se estima que la mitad de esta cifra son mexicanos.
"Apoyo una ley de inmigración exhaustiva, y no me refiero únicamente a las fronteras, sino a una legislación que incluya un reforzamiento interno y un programa laboral", expresó Bush.
"No queremos gente -prosiguió- que ingrese al país ilegalmente para hacer los trabajos que los estadounidenses no quieren. Queremos que vengan de una manera ordenada para eliminar la presión que tenemos en nuestras fronteras".
Al respecto el presidente de México, Vicente Fox, reconoció que tanto su país como las naciones centroamericanas tenían que jugar un papel más activo para frenar la inmigración ilegal.