El presidente de Brasil, Luiz Inacio "Lula" da Silva, dijo que su ministro de Economía, Antonio Palocci, seguirá en el cargo a pesar de los pedidos de los legisladores opositores para que renuncie tras nuevas denuncias de irregularidades en su contra.
Palocci negó las denuncias y las atribuyó a la campaña electoral.
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Este jueves, el oficialista Partido de los Trabajadores logró suspender la declaración en el Parlamento de Francenildo Santos Costa, gracias a un recurso de amparo de la Corte Suprema.
Santos Costa es el conserje de una mansión ubicada en la ciudad de Brasilia. Ante la prensa y los legisladores dijo haber visto a Palocci ingresar a esa mansión donde -según él- funcionarios del municipio de Ribeirao Preto se repartían dinero y celebraban fiestas con prostitutas.
Palocci, quien fue alcalde de esa ciudad del estado de San Pablo, dijo que jamás visitó esa mansión y atribuyó las denuncias a la campaña política para las elecciones presidenciales.
Lula da Silva dijo por su parte que todo se trataba de "más denuncias vacías, a las que ya estamos acostumbrados".
Piden la renuncia
La oposición reaccionó indignada tras la intervención de la Corte Suprema y la suspensión de la declaración de Santos Costa.
El presidente de la comisión parlamentaria ante la que se presentó el conserje, el opositor Efraim Morais, dijo a la prensa que el máximo tribunal se alió con el gobierno para "impedir que se conozcan las verdades que la sociedad reclama".
El jefe de la bancada del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en el Senado, Arthur Virgilio, señaló que "no debe ser ministro del país aquel que es sospechoso de irregularidades y depende del silencio del señor Francenilo para mantenerse en el cargo".
Otro senador de ese partido fue más contundente: "No es más el ministro Palocci, es el ministro Pinocho", dijo Antero Paes de Barros.