Su elección significó un histórico giro en una sociedad tradicional como la chilena.
|
En una ceremonia realizada en el Congreso Nacional, en Valparaíso, Michelle Bachelet se convirtió este sábado en la primera mujer en la historia de Chile que jura como Presidente de la República.
La doctora socialista, de 54 años de edad, separada, con 3 hijos, agnóstica, ex ministra de Salud y Defensa, que prometió en su campaña luchar contra las desigualdades sociales, abrirá "un nuevo ciclo político, dentro de una misma coalición" en el país, según le dijo a la BBC el analista y doctor en sociología Paulo Hidalgo.
Bachelet, que gobernará cuatro años, recibió la banda presidencial de manos del Presidente saliente, el socialista Ricardo Lagos, en una ceremonia que reunió bajo un mismo techo a 17 jefes de Estado, entre ellos los presidentes de Bolivia, Perú, Argentina, Brasil y Venezuela y la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice.
En la mañana, al abandonar el Palacio de La Moneda, en Santiago, Lagos recibió los aplausos de sus partidarios, quienes le gritaban "2010, 2010", aludiendo a la fecha en que legalmente podría repostularse a la Presidencia.
Énfasis y cambios
Paulo Hidalgo le dijo a BBC Mundo que "el gobierno de Michelle Bachelet marca un nuevo ciclo político. Es una nueva etapa dentro de una coalición que ha sabido reproducirse con bastante inteligencia".
Hasta ahora, la Concertación por la Democracia ha conseguido instalar en La Moneda a cuatro presidentes desde 1990 a la fecha: Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet.
"No ha cambiado el color político, se mantiene, pero es una coalición que con la Presidente electa, con mucho vigor , está estableciendo ciertos énfasis, ciertos cambios, que son muy notables", agregó Hidalgo.
Entre los elementos que conforman este nuevo ciclo, según el analista, se encuentran la llegada, por primera vez, de una mujer al sillón presidencial, y las decisiones políticas que ha adoptado desde que ganó la elección, el 15 de enero.
Entre ellas, el nombramiento de un gabinete con igual cantidad de ministros hombres y mujeres, criterio que aplicó también a las designaciones de subsecretarios e intendentes regionales.
También hubo, salvo contadas excepciones, una renovación generacional de rostros políticos, basada en su promesa, durante la campaña, de que "nadie se repite el plato".
Sólo dos políticos de larga trayectoria están en el nuevo gabinete: los democratacristianos Andrés Zaldívar en Interior y Alejandro Foxley, en Cancillería.
Hidalgo destacó también la llegada de Paulina Veloso, abogada socialista de 47 años, al ministerio secretaría general de la Presidencia, lo que le permitirá estar "en el núcleo de las decisiones políticas", al cual tampoco tenían acceso las mujeres. "Hay un punto de inflexión importante", comentó el analista, aludiendo a estas medidas.
Entre las prioridades del nuevo gobierno Paulo Hidalgo destaca que, además de las prometida reforma al sistema previsional, "hay un compromiso suyo con el tema de los derechos humanos que es muy fuerte, con su renuencia a los indultos" (a ex agentes del Estado) y su reciente visita a la tumba del líder sindical Tucapel Jiménez, asesinado en 1982.
La primera mujer presidenta en casi 200 años de vida republicana.
|
Rompiendo códigos
Por su parte, el periodista, escritor y ex preso político Fernando Villagrán, autor del libro "Disparen a la bandada", le dijo a BBC Mundo que la nueva presidenta "tiene una una gran empatía con la gente (...) por su forma de hacer política, más transversal, más horizontal, más de conversación".
El libro de Villagrán narra la muerte del general de la Fuerza Aérea Alberto Bachelet en 1974 y las torturas sufridas por la esposa del militar, Angela Jeria, y su hija, Michelle Bachelet
"Yo creo que ha roto un esquema, ha roto los códigos con que se operó antes", comentó Villagrán, aludiendo a la autonomía con que la Presidenta ha decidido los nombramientos de sus colaboradores, sin ceder totalmente a las presiones de los partidos políticos.
Para Villagrán, la foto oficial de la Presidenta con sus ministros, donde la mitad son mujeres, puede representar "un cambio cultural muy grande (...) como imagen, ya es un gran cambio".