Lula da Silva, el gran ausente en los debates presidenciales de Brasil.
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Candidato en las buenas, presidente en las malas. Así se le califica a Lula da Silva entre sus críticos por la negativa a discutir sus ideas con el resto de los candidatos a la presidencia.
En el primer debate, agendado para esta noche, el presidente-candidato ya avisó que no va porque, asegura que la institucionalidad de la presidencia de la República "es mayor" que cualquier disputa electoral.
Curioso al menos si se compara la actitud del Lula oficialista con el Lula opositor. En 1998, cuando Fernando Henrique Cardoso era favorito a la reelección, el Lula candidato criticó duramente a su contrincante. Lula terminaría preso de sus dichos y de las vueltas del destino.
Es que, revisando los récords históricos, en las últimas tres elecciones presidenciales de Brasil los candidatos que comenzaron sus campañas televisivas de agosto en ventaja resultaron los ganadores. Eso sucedió con las dos elecciones de Cardoso y la primera de Lula, en 2002.
"La negativa de Lula a debatir revela el precario sentido democrático que tiene la élite brasileña, es decir, que su percepción de la democracia no incluye la necesidad de un debate productivo con sus contrincantes políticos. Quienes pierden, claro, son los electores, que no escuchan ideas ni propuestas", dice el consultor y analista político Carlos Pío, de la Universidad de Brasilia.
Antecedentes
Así como en Estados Unidos sería impensable que el presidente en ejercicio se niegue a debatir con un contendor, en América Latina la tendencia es opuesta. El expresidente argentino Carlos Menem (1989-1999) se defendía de quienes criticaban su negativa a debatir en 1995, cuando aspiraba a la reelección-, con una frase de batalla: "no debato porque soy el presidente".
El mismo camino andarían, cada uno con su estilo y argumentos, los candidatos Álvaro Uribe en Colombia y Andrés López Obrador en México, por sólo mencionar a los más cercanos en el tiempo.
Los brasileños tendrán la opción, sin embargo, de ver al resto de los candidatos a las presidenciales de octubre en el primer debate de la campaña.
Los protagonistas serán el socialdemócrata Geraldo Alckmin, los izquierdistas Heloísa Helena y Cristovam Buarque (ambos ex integrantes del oficialista Partido de los Trabajadores) y los socialistas Luciano Bivar y José Maria Eymael. Todos ellos no suman ni el 50% de las intenciones de voto.
Pero analistas locales observan que la ausencia de Lula en los debates no sólo persigue evitarle desgastes. También se trataría de preservarlo de una situación en la que nunca se ha sentido muy cómodo:lidiar con las críticas en vivo y directo.
En una reciente -y muy incisiva- entrevista a la poderosa Red Globo de TV, el presidente no salió bien parado.
"A lo largo de poco más de 11 minutos en que habló en el noticiero de mayor audiencia del país, Lula aparentó nerviosismo y cometió gafes", señalaba este lunes el diario O Estado de Sao Paulo, reflejando lo que fue el comentario unánime de toda la prensa local ante la entrevista.
Uno de los detalles más resaltados por los comentaristas fue el copioso sudor que brillaba en el rostro presidencial cuando le tocaba responder por los escándalos de corrupción que han florecido durante su gobierno.