Al gobierno salvadoreño le preocupa la posibilidad de que miles de sus ciudadanos con permisos de permanencia temporaria en Estados Unidos se conviertan en indocumentados.
Las autoridades migratorias estadounidenses han dado plazo hasta el 1 de septiembre para que los 240.000 salvadoreños registrados bajo el estatus de protección temporaria (TPS, según sus siglas en inglés) renueven su registro anual.
"Tenemos un anuncio preliminar del gobierno de EE.UU. de aproximadamente 70.000 personas registradas, lo cual es sumamente bajo y nos preocupa porque consideramos que este enorme beneficio legal aquí en EE.UU. no está siendo aprovechado", señaló el canciller salvadoreño Francisco Laínez en una visita al estudio de BBC Mundo en Miami.
Más de una cuarta parte de las personas nacidas en El Salvador viven en Estados Unidos, una de las tasas más elevadas de emigración de cualquier país en el mundo.
"Nosotros calculamos que hay alrededor de 2,5 millones de salvadoreños aquí en los EE.UU. Por supuesto que ellos envían remesas a sus familiares y esto definitivamente ayuda y colabora con los ingresos del país. El Salvador recibe en concepto de remesas alrededor de US$3.000 millones anuales", señaló.
Deportaciones
La posibilidad de que miles de salvadoreños en Estados Unidos podrían ser declarados indocumentados de la noche al día preocupa al gobierno en San Salvador, cuyos funcionarios llevan años tratando de hacer frente al regreso de personas deportadas.
"Luego de que muchos mareros de aquí de EE.UU. fueron deportados y al regresar a El Salvador definitivamente comenzaron a delinquir y a capacitar a otros jóvenes en lo que es el fenómeno de las maras", según Laínez.
Muchos salvadoreños deportados desde EE.UU. pertenecen a maras.
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Además de la inmigración, la relación salvadoreña con Washington se define a través del Cafta, el acuerdo de libre comercio con los países centroamericanos y República Dominicana.
"Nosotros vemos el Tratado de Libre Comercio como un sinónimo de oportunidades que define las reglas del juego de manera clara, objetiva y a largo plazo permitirá atraer inversión a nuestro país", dijo el canciller.
Al ser preguntado sobre las perspectivas de la postulación presidencial de Daniel Ortega en Nicaragua el diplomático salvadoreño fue cauto.
"Aparentemente Ortega ha cambiado muchísimo luego de su pasado comunista. Deberán de ser los nicaragüenses al final quienes decidan que tipo de mandatario quieren y que tipo de relación quieren con sus vecinos", dijo.
Sin embargo dejó entrever que la relación de Ortega con el presidente venezolano Hugo Chávez podría generar tensión con los países vecinos.
"Tengo entendido que Ortega ya ha expresado anteriormente su cercanía con otro tipo de mandatarios y países por lo que definitivamente sería algo que variaría de la posición unificada que hasta ahora existe en la región", señaló.