El presidente de Brasil, Luiz Inàcio Lula da Silva, firmó una nueva ley que aumenta el control del gobierno sobre la industria privada que explota los recursos en la zona del Amazonas.
La nueva ley protege la selva amazónica de Brasil.
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Bajo el nuevo sistema, a las compañías se les otorgarán licencias con plazos de cinco hasta 40 años, sólo para actividades que sean favorables al medioambiente.
La Ley de Gestión de las Florestas Públicas sólo permitirá proyectos considerados sustentables y que no aceleren el proceso de deforestación que afecta a la zona desde hace años.
"Con esa ley, el gobierno toma posesión de sus propias tierras, que durante toda la historia sufrieron con los saqueos de madereros y hacendados", dijo Paulo Adario, coordinador de la Campaña Amazonía de la organización Greenpeace, que apoyó la medida.
Inspectores del gobierno brasileño realizarán auditarías cada cinco años a las operaciones de las empresas que obtengan concesiones para operar en la zona.
Servicios forestales
Los ingresos que se obtengan a través de las concesiones serán destinados a financiar nuevos servicios forestales.
La tala ilegal ha devastado grandes zonas de Brasil.
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La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, informó que la meta del gobierno es que cerca del 3% de la Amazonía brasileña estén bajo este nuevo régimen en los próximos 10 años.
Según el gobierno brasileño, la cifra actual de destrucción en el Amazonas es de un poco más de 9.000 kilómetros cuadrados.
Algunos científicos consideran que la destrucción de la regiòn amazònica acelera el calentamiento de la atmósfera terrestre.